En un equipo donde abundan los nombres capaces de decidir una noche de octubre, esta vez le correspondió a Andy Pagés.
El cubano encontró el espacio en el jardín central y, con un sencillo de dos carreras en el séptimo inning, rompió el empate que mantenía a los Bravos de Atlanta con vida.
Los Dodgers terminaron imponiéndose 4-1 este miércoles para cerrar la Serie Divisional en cuatro partidos y avanzar a su tercera Serie de Campeonato consecutiva.
Pagés terminó de 3-2, con dos sencillos y las dos impulsadas que inclinaron definitivamente el encuentro hacia Los Ángeles. Su contribución tuvo el valor que adquieren los batazos cuando empieza a escasear el tiempo para corregir errores.
LOS BRAVOS LUCHARON, PERO FUE EN VANO
Atlanta necesitaba ganar para prolongar la serie; los actuales bicampeones buscaban evitar un quinto partido y encontraron en el jardinero cubano la respuesta que les faltaba.
Hasta ese séptimo episodio, el marcador de 1-1 dejaba abierta cualquier posibilidad. Pagés cambió el panorama con un swing que produjo una ventaja de 3-1 y puso a los Bravos ante la obligación de remontar frente a un pitcheo que concedió muy poco.
No hizo falta mandar la pelota a las gradas. Bastó un sencillo en el momento preciso para acercar a los Dodgers a otra celebración.
En una alineación construida alrededor de figuras como Shohei Ohtani, Mookie Betts y Freddie Freeman, actuaciones como esta explican por qué Los Ángeles resulta tan difícil de eliminar.
LOS DODGERS, DEMASIADO PROFUNDOS
Un rival puede contener durante varios turnos a sus bateadores más reconocidos y aun así perder el partido por el daño que llega desde otra parte del orden ofensivo. Pagés aprovechó su oportunidad y asumió el protagonismo en una noche que podía cerrar la serie.
El respaldo desde el montículo fue igualmente decisivo. Atlanta apenas conectó tres imparables, dos de ellos de Michael Harris II, mientras Edgardo Henríquez se llevó la victoria con una labor de una entrada y dos tercios sin permitir carreras.
Edwin Díaz aseguró el noveno sin conceder hits y consiguió su segundo salvamento en jornadas consecutivas. Con ese margen tan estrecho para la ofensiva de los Bravos, las dos carreras remolcadas por el cubano pesaron todavía más.
La otra cara cubana del encuentro le correspondió a Raisel Iglesias. El cerrador de Atlanta permitió un jonrón de Max Muncy en el noveno episodio que fijó el 4-1 definitivo y alejó un poco más la posibilidad de una reacción. Para entonces, los Bravos ya estaban contra la pared por el batazo de Pagés y por su dificultad para encontrar una respuesta ofensiva.
DE REGRESO AL GRAN ESCENARIO
Los Dodgers regresan así a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional por séptima ocasión en los últimos diez años, una continuidad que habla de la profundidad de su plantel y de su capacidad para sostener las exigencias de octubre. Ahora esperan al ganador del enfrentamiento entre los Cerveceros de Milwaukee y los Padres de San Diego, con Milwaukee delante 2-1.
Todavía quedan dos series por ganar para completar el sueño de un tercer campeonato consecutivo. Pero Los Ángeles ya dio el primer paso y Pagés dejó su firma en el partido que abrió la siguiente puerta. Cuando los Dodgers necesitaron un batazo para separarse de Atlanta, fue el cubano quien lo puso en el jardín central.



