Andy Pagés llegó a los Dodgers con la ilusión de abrirse un espacio en un equipo donde abundan las estrellas. Ahora, después de una temporada en la que reafirmó su importancia para Los Ángeles, el jardinero cubano se prepara para dar otro paso significativo en su carrera en las Grandes Ligas.
Pagés entra por primera vez al proceso de arbitraje salarial y una de las proyecciones sitúa su posible salario para 2027 en $4,9 millones. La cifra, por supuesto, todavía no es definitiva, pero ofrece una idea de cuánto ha crecido el valor del habanero desde que recibió su oportunidad en el mejor béisbol del mundo.
Para entender lo que representa ese salto, basta recordar que su salario en 2026 fue de $800,000. De alcanzar la cantidad proyectada, el cubano recibiría más de seis veces esa suma la próxima temporada. Otras estimaciones, sin embargo, son más conservadoras, por lo que habrá que esperar al acuerdo entre las partes o a la resolución del proceso para conocer el monto final.
UN PROCESO NORMAL
En el arbitraje, el jugador y el equipo pueden negociar un salario antes de llegar a una audiencia. Si no consiguen ponerse de acuerdo, cada parte presenta una cifra y un panel decide entre una de las dos. En cualquiera de los casos, el proceso toma en cuenta la trayectoria y la producción del pelotero, así como comparaciones con otros jugadores.
Para Pagés, el momento llega después de una campaña en la que volvió a demostrar que puede contribuir de distintas maneras. Su poder le permite cambiar el rumbo de un juego con un swing, pero también ha aportado con el guante y ha asumido responsabilidades en los jardines de un conjunto que siempre juega bajo presión.
Eso no es poca cosa en Los Ángeles. En una alineación repleta de figuras consagradas y con aspiraciones de campeonato cada año, mantenerse en el terreno exige algo más que un buen comienzo. Pagés ha tenido que responder, adaptarse y convencer a una organización que dispone de recursos para buscar talento prácticamente en cualquier parte.
ESTABLECIDO ENTRE GRANDES
El cubano también ha conocido las exigencias que acompañan a ese uniforme. En los Dodgers, una buena temporada individual no borra la decepción colectiva cuando el equipo se queda corto en octubre. Pero dentro de esa exigencia, Pagés ha construido un lugar que parecía lejano cuando apenas era un prospecto tratando de llegar a las Mayores.
El arbitraje no convierte a un jugador en agente libre ni significa necesariamente que vaya a cambiar de equipo. Lo que sí le ofrece es la posibilidad de acercar su salario a la importancia que ha adquirido con su rendimiento. Y en el caso de Pagés, el aumento que se proyecta cuenta una historia que va mucho más allá de una cifra.
A sus 26 años, el jardinero cubano encara una etapa en la que ya ha demostrado que pertenece a las Grandes Ligas. Ahora tendrá la oportunidad de seguir creciendo en un escenario que le exige mucho, pero que también le ha permitido mostrar hasta dónde puede llegar.



