Ben Whittaker ganó el derecho a mirar hacia Dmitry Bivol, aunque después de lo ocurrido ante Conor Wallace sería prudente hacerlo sin demasiada prisa.
El británico salió de Birmingham con una victoria y una posición privilegiada en la FIB, pero también con unas cuantas preguntas que ninguna campaña publicitaria puede responder.
Durante buena parte del combate mostró por qué genera entusiasmo. En los minutos finales dejó claro por qué todavía cuesta imaginarlo venciendo al ruso.




