Carlos Frometa recibió una llamada que dice mucho sobre la impresión que dejó en su primera experiencia junto a David Benavidez.
Después de trabajar con el campeón en un campamento en Miami, el peso completo cubano fue invitado nuevamente por la familia Benavidez y ya se encuentra en Seattle, estado de Washington, para acompañar la preparación de una pelea de campeonato mundial.
Frometa permanecerá allí durante varias semanas, hasta los días previos al combate entre Benavidez y el polaco Michal Cieslak, programado para el 5 de diciembre en Glendale, Arizona.
Estarán en juego tres coronas del peso crucero, una medida de la importancia que tiene esta preparación para el equipo del invicto peleador.
Para el cubano, la invitación representa una oportunidad de acercarse a ese nivel de exigencia y observar de cerca cómo trabaja uno de los boxeadores más reconocidos del momento. Y el hecho de que los Benavidez hayan querido contar con él por segunda vez le añade un significado especial.
“Estamos muy contentos con esta oportunidad que se le ha presentado nuevamente a Carlos”, expresó Osmiri Fernández, entrenador principal de M&R Boxing. “A los Benavidez les gustó trabajar con él en un primer campamento y ahora volvieron a llamarlo. Es algo que le va a ayudar mucho en su desarrollo”.
UNA IMPRESIÓN FAVORABLE
En el boxeo, una segunda llamada suele ser una buena señal. Un equipo que se prepara para una pelea de esta magnitud necesita personas que aporten al trabajo diario y se ajusten a las exigencias del campeón. Si Frometa dejó una impresión favorable en Miami, ahora tendrá varias semanas para seguir creciendo y fortalecer esa relación.
Benavidez llega a esta cita como campeón crucero de la Asociación Mundial de Boxeo y la Organización Mundial de Boxeo, mientras que Cieslak expondrá el cinturón del Consejo Mundial de Boxeo. El estadounidense conquistó sus títulos al derrotar a Gilberto “Zurdo” Ramírez en mayo, y ahora buscará añadir otra corona a su colección.
Para un peso completo como Frometa, compartir una preparación con un peleador de las características de Benavidez puede resultar valioso. Su ritmo, la manera en que combina los golpes y la presión que ejerce sobre sus rivales forman parte de un estilo que obliga a cualquiera a mantenerse atento. Estar cerca de ese trabajo puede darle al cubano nuevas referencias para su propia carrera.
Pero el aprendizaje de un campamento así tampoco se limita al ring. También está la posibilidad de conocer cómo se organiza la preparación, cómo se cuidan los detalles y cómo un equipo administra las semanas que conducen a una noche en la que hay tanto en juego.
OTRAS PUERTAS QUE SE PUEDEN ABRIR
“Él está allí, aprendiendo sobre cómo se hace un campamento de nivel para una pelea de título mundial”, agregó Fernández. “No se trata solo de lo que pueda sumar en su boxeo, sino de las puertas que se le pueden abrir en el futuro”.
Esas puertas no se abren por el simple hecho de estar presente. Hay que aprovechar la oportunidad, trabajar y dejar una buena impresión. De momento, Frometa ya consiguió que lo buscaran una segunda vez, y eso le permite continuar su desarrollo en un entorno al que no todos los boxeadores tienen acceso.
Cuando termine el campamento y Benavidez suba al ring ante Cieslak, el cubano regresará con una experiencia que puede acompañarlo mucho más allá de estas semanas en Seattle. Lo que aprenda allí tendrá que trasladarlo después a sus propias peleas, donde buscará construir su camino dentro de una división que no regala nada.



