Brandon Figueroa ya demostró que puede viajar a casa de un campeón y salir con su cinturón. Ahora le toca defender lo conquistado y probar que aquella noche en Liverpool fue el comienzo de una etapa que puede llevarlo a mandar en el peso pluma. Tomoki Kameda será el encargado de examinar esas ambiciones el 17 de octubre, cuando el estadounidense exponga por primera vez su corona de la Asociación Mundial de Boxeo en Las Vegas.
El combate ocupará el turno coestelar de la cartelera encabezada por Sebastian Fundora y Ermal Hadribeaj en The Chelsea, dentro de The Cosmopolitan. Para Figueroa, sin embargo, el lugar que ocupa su pelea en el programa tiene poca importancia frente a lo que pretende hacer después.
Quiere unificar, enfrentar a los mejores y convencer a los otros campeones de las 126 libras de que tendrán que contar con él.
“Si me vieron superar todos los obstáculos en Liverpool, pueden imaginar lo que voy a hacer para defender mi cinturón en Las Vegas”, expresó Figueroa en declaraciones difundidas por Premier Boxing Champions. “Voy con todo el 17 de octubre. Estoy aquí para quedarme. Quiero unificar y pelear contra los mejores”.
UN TRIUNFO QUE VALIDO MUCHO
Su triunfo sobre Nick Ball en febrero le dio razones para hablar con esa confianza. El peleador de Weslaco, Texas, llegó a territorio británico con buena parte del público inclinándose por el campeón y terminó imponiéndose por detención en el último asalto.
Figueroa sostiene que aquel pronóstico adverso alimentó su preparación, porque estaba convencido de que Ball nunca había tenido delante a alguien capaz de exigirle como él.
La presión constante sigue siendo su carta de presentación. Figueroa obliga a trabajar, ocupa espacios y convierte cada intercambio en una exigencia que se acumula con el paso de los asaltos. Pero el cambio que puede darle mayor alcance a esta etapa está en la manera de administrar esa intensidad. Con Manny Robles en la esquina, ha comenzado a confiar más en recursos que antes quedaban opacados por su disposición a entrar en la pelea sin demasiadas reservas.
“Antes salía a mostrar mi voluntad. Manny me decía que sabía que tenía corazón, pero que era hora de usar mi inteligencia”, explicó el campeón. “Siempre me dice que puedo boxear. Me hizo creer más en mis habilidades”.
ANTE UN ENIGMA JAPONES
Ahí aparece uno de los puntos más interesantes de esta defensa. Un Figueroa capaz de escoger mejor cuándo presionar, cómo entrar y en qué momento cambiar el ritmo puede plantear problemas distintos al que simplemente avanza dispuesto a recibir para poder golpear. Robles parece haber encontrado una manera de trabajar con su temperamento y darle orden, una combinación que el propio boxeador considera decisiva en su victoria sobre Ball, apenas en su segunda pelea juntos.
Kameda tiene experiencia suficiente para poner a prueba ese aprendizaje. Figueroa reconoce que el japonés puede intentar boxearlo y recurrir a movimientos y ajustes similares a los que le complicaron la vida frente a Stephen Fulton Jr. Por eso, aunque habla de unificaciones, sabe que primero deberá resolver a un excampeón al que respeta por su recorrido y su dureza.
“Kameda es un veterano y un peleador aguerrido”, señaló. “Hemos estado viendo sus peleas y analizando lo que hace. Creo que van a intentar boxearme e imitar lo que Stephen Fulton hizo contra mí. Estará preparado al ciento por ciento, pero tengo que salir a hacer mi trabajo y defender mi cinturón”.
Hay, además, una coincidencia que permite medir cuánto camino ha recorrido Figueroa. El 9 de mayo de 2015, cuando ganó su debut profesional en Texas, Kameda participó en aquella misma cartelera en la primera de sus dos peleas contra Jamie McDonnell. Once años después, el muchacho que comenzaba será el campeón y el veterano buscará quitarle el título.
Figueroa llega con marca de 27 victorias, dos derrotas y un empate, con 20 nocauts, y con la convicción de que su experiencia ante rivales de nivel lo prepara para disputar el control de la división.
Las Vegas permitirá comprobar cuánto ha avanzado esa sociedad entre su voluntad y las ideas de Robles. Para acercarse a los demás cinturones, primero tendrá que demostrar ante Kameda que sabe defender el suyo con la misma determinación con que fue a buscarlo a Liverpool.



