Christian Mbilli tenía razón en una cosa. Este Canelo Álvarez ya no es el de hace cinco años. Lo que calculó mal fue cuánto necesitaba el mexicano de aquel peleador para ganarle.
En Riad quedó claro que podía dejar una parte de su mejor versión en el pasado y todavía disponer de suficientes recursos para desarmar al hombre que venía a complicarle la vida.




