Los White Sox tuvieron a Cleveland contra la pared, pero cuando llegó la hora de dar el golpe definitivo se quedaron sin contacto, sin carreras y sin octubre.
Los Guardianes completaron este sábado la remontada en la Serie Divisional con una victoria 2-0 en el Progressive Field, sostenida por un pitcheo que convirtió el encuentro más importante de la temporada en una larga frustración para los bateadores de Chicago.
Veintiún ponches en nueve entradas explican buena parte de lo ocurrido. De los 27 outs necesarios para avanzar, Cleveland consiguió 21 sin que la pelota entrara en juego.
Chicago terminó con apenas tres imparables y con la amarga sensación de haber dejado escapar una serie que llegó a dominar 2-0. Los Guardianes ganaron los últimos tres encuentros y ahora se medirán con Tampa Bay.
WILLIAMS EN NOCHE DE GALA
Gavin Williams encabezó el castigo con una apertura de cinco entradas y dos tercios, 12 ponches y dos boletos. En un partido donde cualquier error podía acabar con meses de trabajo, el derecho le dio a Cleveland el margen para esperar su oportunidad ofensiva.
Chicago necesitaba construir una amenaza, obligarlo a trabajar bajo presión, encontrar alguna manera de alterar el rumbo del encuentro. Casi siempre terminó regresando al banco.
La ofensiva local tampoco necesitó demasiado. Steven Kwan conectó un sencillo en el cuarto episodio y José Ramírez lo llevó al plato con un jonrón por el jardín derecho. Dos carreras pueden parecer una ventaja pequeña en un juego de eliminación, pero con semejante dominio desde el montículo terminaron siendo suficientes para decidir quién continuaba y quién debía comenzar a pensar en la próxima temporada.
RAMIREZ INMENSO
Ramírez volvió a ocupar ese lugar que Cleveland necesita de su principal figura. En una noche de escaso margen para los bateadores, produjo el swing que separó a ambos equipos. El dominicano puso las carreras y los lanzadores se encargaron de que conservaran todo su valor hasta el último out.
Después de Williams, Erik Sabrowski, Hunter Gaddis y Cade Smith completaron la blanqueada. Smith consiguió los cinco outs finales y aseguró el salvamento. La suma de sus esfuerzos dejó una marca de postemporada para un encuentro de nueve entradas, una cifra extraordinaria que también permite una lectura más sencilla del desenlace. Los White Sox no encontraron cómo poner suficiente presión sobre la defensa rival.
Para Chicago queda una eliminación difícil de digerir. Ganar los primeros dos partidos de una serie corta coloca a cualquier equipo en una posición privilegiada, pero también exige aprovecharla.
Los White Sox dispusieron de tres oportunidades para cerrar el duelo y terminaron viendo cómo Cleveland les quitaba una a una. Miguel Vargas se fue de 3-0 en el choque decisivo, con un boleto y un ponche, dentro de una alineación que no pudo producir una sola carrera.
Los Guardianes avanzan con razones para creer en sus posibilidades frente a los Rays. Su pitcheo acaba de demostrar cuánto puede pesar en octubre y Ramírez sigue siendo capaz de resolver un encuentro con un batazo.
Tampa Bay representa un nuevo examen, pero Cleveland llega después de superar uno que parecía perdido. Para los White Sox, esa será la parte más dolorosa del recuerdo.



