Fabio Wardley pidió una segunda oportunidad y Daniel Dubois le quitó las ganas de pensar en una tercera. Había una corona en juego, cuentas pendientes y el recuerdo de una primera batalla que invitaba a esperar otra noche de emociones.
Lo que hubo este sábado en Londres fue una diferencia demasiado grande entre un campeón que sabía lo que buscaba y un aspirante que apenas tuvo tiempo de acomodarse antes de encontrarse peleando por sobrevivir.
Dubois conservó su cinturón pesado de la Organización Mundial de Boxeo al imponerse por nocaut técnico a los 2:21 del segundo asalto en la O2 Arena. La toalla de la esquina de Wardley terminó con una revancha que había perdido buena parte de su sentido competitivo desde el episodio inicial. Esta vez no hicieron falta once rounds ni una remontada del campeón.
Una derecha puso a Wardley en la lona cuando apenas habían transcurrido 17 segundos. El retador se levantó, pero pasó el resto del primer asalto bajo un castigo que hizo perfectamente razonable preguntarse si debía salir al siguiente.




