David Benavídez ya tiene dos cinturones, pero habla como alguien que apenas está comenzando a acomodarse en su nueva casa. El peso crucero le ha abierto espacio para pelear con mayor comodidad y ahora quiere comprobar hasta dónde puede llevar esa combinación de velocidad, volumen y confianza que tantos problemas provoca a sus adversarios.
El próximo examen llegará el 5 de diciembre en el Desert Diamond Arena de Glendale, Arizona, donde el campeón de la Asociación y la Organización Mundial de Boxeo enfrentará al titular del Consejo Mundial, el polaco Michal Cieslak. Tres coronas estarán en juego en una noche que también representa el regreso de Benavídez ante su público.




