Hay momentos en el boxeo en que una pelea se cae y, paradójicamente, el peleador que se queda sin rival termina más cerca de su objetivo. Eso es precisamente lo que parece estar sucediendo con Yoenli Feliciano Hernandez.
La historia que hace apenas unos días apuntaba hacia un combate por el campeonato mundial mediano de la Organización Mundial de Boxeo entre Hernández y Denzel Bentley acaba de dar un vuelco radical.
Según informó el reconocido periodista Dan Rafael, citando una fuente con conocimiento directo de la situación, Bentley no aceptará los términos surgidos de la subasta para defender su corona frente al cubano y dejará vacante el cinturón de las 160 libras.
La razón ayuda a entender por qué el campeón tomó semejante decisión. Bentley habría recibido alrededor de $160,000 por enfrentar a Hernández después de que Warriors Boxing ganara la subasta con una oferta de $200,000. Para el británico y su equipo, esa cifra evidentemente no resultó suficiente para asumir una defensa obligatoria que, además de peligrosa, parecía alejarlo de otros planes profesionales.
Bentley ha escogido otro camino.
De acuerdo con Rafael, el británico firmó un contrato de varias peleas con Zuffa Boxing y tiene previsto regresar el 7 de noviembre en Londres, como parte de la cartelera encabezada por Chris Billam-Smith y Chev Clarke. Su rival todavía no ha sido anunciado.
La decisión explica ahora muchas cosas. Bentley tenía frente a sí una obligación incómoda: defender contra un zurdo cubano invicto, técnicamente formado durante años en la exigente escuela amateur de la isla y que ha trasladado buena parte de esas herramientas al profesionalismo. Hernández presenta récord de 11-0 con nueve nocauts, y se había ganado el derecho de convertirse en retador obligatorio.
Bentley, sencillamente, ha decidido no recorrer ese camino, pero aquí comienza la parte realmente importante para Yoenli.
La salida del británico no significa que el cubano recibirá automáticamente el cinturón. Lo que sí hace es abrir un escenario completamente diferente alrededor del campeonato vacante. La OMB deberá determinar oficialmente el procedimiento para coronar a un nuevo monarca, y la posición de Hernández como retador obligatorio lo coloca inevitablemente en el centro de esa conversación.
Ahora habrá que esperar por el siguiente movimiento del organismo: quién será designado para enfrentar al cubano, cuáles serán los plazos y bajo qué condiciones se disputará la corona vacante. Esa es la pieza que todavía falta para completar el rompecabezas.
Y existe otro detalle que no debe pasar inadvertido.
Warriors Boxing ganó la subasta y estaba dispuesto a apostar por Hernández, incluso con la posibilidad de llevar el combate a Estados Unidos. La retirada de Bentley elimina aquella pelea en los términos originalmente planteados, pero no disminuye el enorme valor de la posición alcanzada por el cubano. Todo lo contrario: ahora su equipo deberá trabajar para transformar esa condición de retador obligatorio en una oportunidad directa por la corona vacante.



