Fabio Wardley tiene dos razones muy concretas para creer que puede ganarle a Daniel Dubois. Las dos quedaron sobre la lona en el primer combate.
El problema es todo lo que ocurrió después. Porque una cosa es encontrar la derecha que derriba a un campeón y otra, bastante más complicada, es impedir que ese campeón se levante, encuentre su distancia y termine castigándote durante buena parte de la noche.




