Jordan Orozco pasó cinco asaltos buscando una respuesta que finalmente encontró en el cuerpo de Yusniel Abrahante. Una mano al hígado cambió el rumbo de una pelea incómoda para el prospecto nicaragüense, quien aprovechó el daño para conseguir un nocaut técnico en el sexto episodio y salir del Caribe Royale de Orlando con su récord perfecto todavía intacto.
Hasta entonces, el cubano había puesto en dificultades a un muchacho acostumbrado a terminar sus combates antes del límite. Abrahante se desplazaba, lo hacía fallar y encontraba espacios para conectar golpes duros, mientras Orozco intentaba imponer una pegada que durante buena parte de la noche no bastaba para resolver los problemas que tenía delante.
El encuentro, pactado a diez asaltos en el peso gallo y anunciado por el cinturón Continental Gold de la Asociación Mundial de Boxeo, ocupó el turno coestelar de Project Series 2.
La velada de este viernes 2 de octubre, promovida por Matchroom Boxing y Boxlab Promotions y transmitida por DAZN, terminó ofreciendo una prueba exigente para el invicto y una oportunidad que Abrahante estuvo aprovechando hasta que recibió el golpe decisivo.
Aunque el cubano llegaba con un solo nocaut en su historial, sus manos merecieron respeto y su precisión frustró por momentos a Orozco. Durante los primeros cinco episodios impuso las condiciones con un boxeo que obligó al nicaragüense a perseguirlo y a buscar ajustes.
Abrahante estaba haciendo el trabajo necesario para acercarse a otra victoria sobre un rival sin derrotas.
Todo cambió en el sexto, cuando Orozco encontró el hígado y vio de inmediato el efecto del impacto. La expresión del cubano se transformó y sus pasos comenzaron a llevarlo hacia atrás, esta vez por el dolor.
El nicaragüense reconoció la oportunidad, avanzó con una ráfaga de golpes y obligó al árbitro Luis Pabón a detener las acciones ante la falta de una respuesta efectiva.
La definición dejó a Orozco con 18 victorias en igual número de presentaciones, todas antes del límite, pero esa cifra cuenta apenas una parte de lo ocurrido. Abrahante expuso dificultades que deberán trabajarse en el gimnasio si el nicaragüense pretende seguir creciendo frente a una oposición cada vez más fuerte.
Su capacidad para resolver con la pegada volvió a quedar demostrada; también quedó claro cuánto puede complicársele una pelea ante un adversario que se mueva y encuentre espacios para castigarlo.
Abrahante, que cayó a 8-3 con un nocaut, había derrotado en julio al entonces invicto Luis Coria y durante cinco asaltos mostró argumentos para repetir la historia.
Su actuación merece una lectura que vaya más allá de la detención, porque obligó a Orozco a pelear en condiciones desfavorables y sostuvo el control de buena parte del combate. El castigo al cuerpo, sin embargo, terminó deshaciendo en segundos lo que había construido.
Para Orozco, la noche dejó una victoria valiosa y asuntos pendientes. Haber encontrado la salida cuando la pelea se le complicaba habla de su peligro y de su capacidad para aprovechar una oportunidad, pero el siguiente paso exige aprender de los asaltos que perdió antes de conectar la mano salvadora.
En Orlando conservó el invicto y su cadena de nocauts; Abrahante le mostró dónde necesita mejorar para sostener sus aspiraciones.



