Emanuel Navarrete tiene claro qué le preocupa de su próxima pelea y no empieza por los cinturones. El mexicano reconoce en O’Shaquie Foster a un adversario capaz de cambiar de ritmo, modificar su estilo y obligarlo a buscar respuestas sobre la marcha, una prueba que lo entusiasma por lo que puede representar en su carrera. Ambos se enfrentarán el 24 de octubre en el Frost Bank Center de San Antonio, con tres títulos del peso superpluma en juego.
El Vaquero llega a ese encuentro con la sensación de haber encontrado un buen equilibrio entre experiencia y fortaleza física. Las peleas difíciles le han dejado recursos que antes no tenía, mientras el cuerpo todavía responde a las exigencias de un boxeo que suele desbordar a sus rivales con volumen, presión y golpes desde ángulos poco habituales. Frente a Foster, sin embargo, entiende que necesitará algo más que imponer su acostumbrado ritmo de trabajo.




