Frank Sánchez podría tener que atravesar el Atlántico y meterse en la fiesta de todo un país para alcanzar su sueño.
En Croacia preparan el regreso de Filip Hrgović, ahora con un cinturón mundial alrededor de la cintura, y el cubano aparece como ese invitado al que nadie puede dejar fuera, aunque tenga los recursos para echar a perder la celebración.
La defensa obligatoria del campeón pesado de la Federación Internacional de Boxeo se encamina hacia principios de 2027 en territorio croata, con Arena Zagreb como principal opción. Todavía faltan la fecha, el recinto y el anuncio oficial, una distinción necesaria en un deporte donde a veces se venden las entradas imaginarias antes de terminar de negociar la pelea.
AHORA PARECE QUE SI
Frank Warren, sin embargo, transmite confianza. El promotor explicó que trabaja para cumplir el deseo de Hrgović de defender la corona ante su gente y que existen conversaciones con el Gobierno croata.
“Estamos trabajando duro para hacerlo en Croacia, para cumplir su sueño. Se lo merece”, expresó en declaraciones recogidas por la prensa especializada. Su preferencia es cerrar los acuerdos antes de presentar la cartelera.
Sánchez también se merece algo: que se cumpla lo pactado. El cubano obtuvo la condición de retador obligatorio después de noquear en el segundo asalto a Richard Torrez Jr. el 23 de mayo en El Cairo.
Luego aceptó una compensación económica para apartarse y permitir que Hrgović y Moses Itauma disputaran el cinturón vacante, con el compromiso de enfrentar al vencedor. Aquello fue una concesión con condiciones, no una renuncia a sus aspiraciones.
Hrgović conquistó la faja el 29 de agosto en Londres, cuando detuvo a Itauma en el noveno asalto después de atravesar momentos muy difíciles. El desenlace recordó una vieja verdad de los pesados: mientras un hombre siga de pie, el combate puede cambiar con una secuencia de golpes. También convirtió al croata en campeón y a Sánchez en el siguiente asunto pendiente.
TODO PUDO HABERSE DESVIADO
Con la corona llegaron las tentaciones. Una unificación con Agit Kabayel, otros nombres, otras bolsas. Pero Warren recordó después de aquella victoria que el compromiso inmediato era con Sánchez. Para el cubano, esa precisión vale mucho: en el boxeo, tener el derecho a una oportunidad y conseguir que finalmente suene la campana pueden ser dos batallas distintas.
Ahora el desafío empieza a adquirir una dirección concreta. Si termina siendo Zagreb, Sánchez encontrará un ambiente volcado hacia el campeón, un hombre que no combate en su país desde 2018 y cuyo regreso tendría una carga emocional considerable.
El público no lanza golpes, pero acompaña cada avance del suyo y puede convertir cualquier intercambio cerrado en un pequeño estruendo. Al visitante le tocaría trabajar con claridad y conservar la cabeza fría.
Ahí aparece una de las claves del posible enfrentamiento. Sánchez posee movilidad, velocidad de manos y recursos para obligar a un pesado de mayor tamaño a reajustarse continuamente.
Su mejor versión surge cuando controla la distancia y encuentra el momento de entrar y salir. Ante Hrgović necesitaría, además, dar continuidad a ese trabajo: hacer fallar al campeón y responder lo suficiente para que su dominio resulte visible.
El croata, por su parte, ya demostró ante Itauma que puede sobrevivir a una pelea incómoda y encontrar el desenlace cuando el rival comienza a perder fuerzas. A Sánchez le convendría estudiar esa victoria con atención. Una ventaja temprana puede desaparecer si baja el ritmo, se queda demasiado tiempo frente al campeón o permite que la presión termine dictando el combate.
TODO APUNTA A CROACIA
Por ahora, Croacia prepara el escenario y el cubano espera que las conversaciones desemboquen en un contrato con fecha. Hrgović sueña con volver a casa para celebrar su condición de campeón mundial. Sánchez tiene motivos para hacer el viaje con otra idea: que la fiesta termine con el cinturón dentro de su equipaje.



