Frank Sánchez ya cobró por esperar. Ahora quiere cobrar por pelear. El cubano, que aceptó una compensación económica para permitir que Filip Hrgovic y Moses Itauma disputaran el título vacante de la Federación Internacional de Boxeo, está reclamando la parte del acuerdo que más le interesa: una oportunidad contra el ganador. El croata tiene el cinturón. Sánchez quiere que llegue el momento de disputárselo.
“Estamos esperando algo grande para Frank. Queremos pelear con el campeón y eso es lo que estamos tratando de forzar”, afirmó el promotor Luis de Cubas. “Estamos trabajando con Frank Warren. Hay muchas cosas pasando y nosotros estamos esperando, pero tenemos la posición de retador obligatorio. La pelea que queremos es Hrgovic contra Frank Sánchez”.
La reclamación tiene un antecedente público. Antes del enfrentamiento entre Hrgovic e Itauma, Warren -jefe de Queensberry Promotions- reconoció que se había pagado al cubano para que cediera su turno, con el compromiso de enfrentar al vencedor. Aceptar el dinero le permitió a Sánchez conservar una oportunidad que, desde su perspectiva, ahora corresponde convertir en una pelea.
MIRANDO HACIA OTRA DIRECCIÓN
El problema es que Hrgovic empezó a mirar hacia otros nombres prácticamente desde que se convirtió en campeón. Después de derrotar a Itauma, expresó su preferencia por unificaciones contra Daniel Dubois o Agit Kabayel y llegó a plantear que Sánchez podía recibir otro pago para seguir esperando.
Warren, incluso en aquel momento de celebración, reconoció que existía una obligación pendiente. Para el croata, aplazar al cubano parecía una solución cómoda; para Sánchez, significaba prolongar una espera que ya había aceptado una vez.
Luego apareció Rico Verhoeven. Un reporte de The Sun del 24 de septiembre situó al excampeón de kickboxing entre los planes de Turki Alalshikh para enfrentar a Hrgovic en la cartelera de Tyson Fury y Anthony Joshua.
El propio croata admitió haber escuchado esa posibilidad y mostró disposición a considerarla si llegaba una buena oferta. Conviene precisar el alcance de aquello: era una opción discutida públicamente, no el anuncio de un combate contratado ni de una defensa autorizada por la FIB.
MOTIVO PARA EL OPTIMISMO
Pero la información más reciente ofrece un motivo para el optimismo del cubano. En declaraciones a Playbook Boxing recogidas por Boxing News el 6 de octubre, Warren identificó a Sánchez como el oponente previsto para una primera defensa en Croacia.
El promotor volvió a mencionar el pago para que se apartara de la pelea con Itauma y explicó que estaban trabajando en ese proyecto. La intención de llevar al campeón a su país parece, por ahora, compatible con cumplirle al retador obligatorio. Faltan los detalles que transforman una intención en una cita sobre el ring.
Sánchez, por su parte, tampoco está hablando como un hombre dispuesto a negociar otra temporada de paciencia. En una entrevista publicada por Boxing News el 1 de octubre, manifestó que estaba ejerciendo su condición de obligatorio y situó diciembre o enero como una posible ventana para enfrentar a Hrgovic. Es su expectativa, todavía sin una fecha oficial, pero coincide con la presión que describe De Cubas.
“Podemos decir que esa es la pelea que estamos tratando de forzar. Estamos en negociaciones”, puntualizó el promotor. La frase tiene valor precisamente porque evita vender como cerrado algo que sigue en construcción. De Cubas está reclamando el combate, trabajando con quien puede organizarlo y dejando claro que su objetivo es el campeón. No ha anunciado un contrato.
De concretarse, el enfrentamiento tendría argumentos deportivos suficientes para sostenerse sin necesidad de recurrir a la curiosidad de un cruce entre disciplinas.
Hrgovic posee tamaño, fuerza y un boxeo que obliga al adversario a mantener la concentración. Sánchez puede ofrecerle movilidad, velocidad de manos y cambios de distancia. La lectura del equipo cubano es que esas herramientas pueden incomodar al campeón y evitar que imponga el ritmo que más le conviene.
“Hrgovic es un peleador fuerte, pero creo que los estilos son buenos para nosotros”, explicó De Cubas. “Si Frank hace una pelea como la que hizo contra Efe Ajagba, creo que puede ganar sin problemas. Frank ha hecho un tremendo trabajo. Todo el mundo lo sabe”.
UN AHORA O NUNCA
La referencia a Ajagba permite entender qué versión de Sánchez quiere ver su promotor. Un peleador que utilice las piernas con propósito, encuentre espacios para atacar y haga fallar al contrario antes de responder.
Mi lectura es que, contra Hrgovic, también necesitaría sostener suficiente actividad para que su habilidad se traduzca en asaltos ganados. La confianza de De Cubas es comprensible; la dificultad de una pelea mundial aconseja tomar con cautela eso de ganar “sin problemas”.
Fuera del ring, el paso decisivo será fijar las condiciones y hacer valer el compromiso. Si las negociaciones prosperan, Sánchez podría terminar viajando a Croacia para disputar el cinturón. Si reaparece una oferta para Hrgovic-Verhoeven, habrá que determinar cómo encaja con lo pactado y con las decisiones de la FIB.
El reglamento publicado por el organismo contempla la retirada del reconocimiento a un campeón que incumpla su obligación mandatoria, pero no permite afirmar que Hrgovic perdería automáticamente el título por el simple hecho de discutir otro rival. No tengo una resolución pública específica de la FIB que cierre ese asunto en este caso.
La declaración de Warren sobre Croacia le da a Sánchez algo más concreto que una promesa lejana, aunque todavía insuficiente para empezar a contar los días. De Cubas insiste, el cubano reclama su turno y el campeón conoce la obligación. Ya se hizo una pelea gracias a que Frank aceptó apartarse. La siguiente debería demostrar para qué sirvió aquella espera.



