Hendri Cedeño ha llegado al punto donde conservar el invicto exige ponerlo en verdadero peligro. El 12 de noviembre, en el Casino de Montreal, tendrá delante a Jhon Orobio, un rival que también desconoce la derrota y que ha despachado antes del límite a 17 de sus 19 oponentes. Para avanzar, primero habrá que atravesar esa prueba.
La pelea, anunciada a diez asaltos por Eye of the Tiger Promotions, tendrá en juego el cinturón Continental de las Américas del Consejo Mundial de Boxeo en las 140 libras. Pero el premio que persigue Cedeño también pasa por demostrar que su nombre merece espacio en conversaciones de mayor importancia dentro de una división donde abundan los aspirantes y escasean las oportunidades.
Con balance de 16 victorias y 12 nocauts, Cedeño llega con argumentos para hacerse respetar. Ahora deberá comprobar cuánto pesan frente a un adversario que ha construido su propio expediente a fuerza de golpes. Entre ambos suman 35 triunfos sin derrotas y 29 victorias antes del límite, cifras que despiertan interés, aunque será el ring el encargado de explicar qué hay detrás de ellas.
“He trabajado duro para llegar a este punto de mi carrera y estas son las peleas que he estado pidiendo”, expresó Cedeño en un comunicado de su equipo. “Orobio es un buen peleador con mucha pegada. Pero creo en mí y en lo que llevo al cuadrilátero”.
Hay una parte de sus declaraciones que merece atención. Cedeño reconoce el peligro, pero no parece interesado en convertir la noche en una competencia para ver quién soporta más castigo. Su intención, según explica, consiste en utilizar el jab, controlar la distancia y mantener la serenidad cuando Orobio intente imponer condiciones.
Sobre el papel, ese es un camino sensato. Frente a un rival con semejante proporción de nocauts, cada intercambio innecesario puede convertirse en una invitación al problema. El desafío estará en sostener la disciplina cuando haya que responder a la presión, recuperar terreno o resistir la tentación de devolver inmediatamente un golpe recibido.
“Yo también tengo poder, pero no necesito salir a buscar el nocaut”, afirmó Cedeño. “Si se presenta la oportunidad, la aprovecharé. Lo más importante es que me levanten la mano al final de la noche”.
Esa disposición a ganar sin perseguir desesperadamente una definición puede resultar importante. En peleas entre invictos, la ansiedad por demostrar superioridad a veces termina trabajando para el contrario. Cedeño necesitará que su pegada acompañe al boxeo y que el deseo de impresionar no lo aparte del plan que anuncia.
Para sus copromotores, Kings Promotions y Boxlab Promotions, ha llegado el momento de conocer hasta dónde puede llegar en una exigencia de este tamaño. Amaury Piedra, presidente de Boxlab, considera que el combate aparece en el momento adecuado y que una victoria le permitiría acercarse a compromisos mayores.
“No se ve con frecuencia a dos peleadores invictos con esta clase de pegada enfrentándose en esta etapa de sus carreras”, sostuvo Piedra. “Una victoria sobre Orobio sería una declaración importante y podría colocarlo en una gran posición para lo que viene”.
Conviene mantener las proporciones. El cinturón regional representa un paso, y ganarlo no asegura una oportunidad mundialista inmediata. Sin embargo, vencer a otro aspirante invicto ofrecería una referencia valiosa sobre Cedeño, mucho más reveladora que sumar una victoria ante un oponente escogido para prolongar la buena marcha.
El propio peleador vincula esta oportunidad con lo que desea construir para su familia, aunque insiste en concentrarse en el rival que tiene delante. “He trabajado demasiado para dejar pasar esta oportunidad”, aseguró. En Montreal podrá darle contenido a esa frase. Orobio llega con idéntico derecho a soñar y suficientes nocauts para exigirle a Cedeño la mejor pelea de su carrera.



