Fabio Wardley apenas había terminado de sufrir cuando el peso completo comenzó a vender su próxima batalla.
Filip Hrgovic apareció en el cuadrilátero donde Daniel Dubois acababa de ratificar su poder y puso sobre la mesa una revancha con dos cinturones en juego. Una imagen estupenda para la televisión. Para Frank Sánchez, en cambio, debió de parecerse demasiado a una puerta que otros intentan cerrar justo cuando le corresponde entrar.




