En una noche en la que los jueces le dieron la espalda, Jaden Ortega encontró una recompensa que puede cambiar para siempre el rumbo de su carrera. Perdió por decisión unánime ante Alvi “Spartan” Dasuyev, pero salió del octágono con algo mucho más importante que una victoria en las tarjetas: un contrato con la UFC.
Porque Dana White no vio solamente al ganador. Vio una pelea. Y cuando terminó el combate celebrado el martes 22 de septiembre en el UFC APEX de Las Vegas, durante la séptima semana de la décima temporada del Dana White’s Contender Series, el presidente de la UFC decidió abrirle la puerta a los dos protagonistas.
“Se necesitan dos para hacer una gran pelea. ¡A él también lo quiero!”, explicó White al anunciar la contratación de Ortega.
Así, una derrota terminó convirtiéndose en una de las noches más importantes de la joven carrera del peleador de Spokane, Washington, quien además lleva consigo un vínculo especial con la comunidad cubana. Ortega nació en Estados Unidos, pero está orgulloso de sus raíces cubanas y ahora se suma a una lista cada vez más amplia de peleadores de sangre cubana que buscan dejar su huella en el escenario más grande de las artes marciales mixtas.
La semana pasada, otro nombre con fuerte conexión con Miami y Cuba, Luis Hernández, había conseguido su propio contrato en el mismo torneo. Ahora Ortega se suma a esa nueva generación que está encontrando en la UFC una plataforma para llevar mucho más que un apellido al octágono.
Quince minutos que cambiaron su carrera
Dasuyev llegó a Las Vegas con el invicto intacto y con argumentos de sobra para ser considerado uno de los prospectos europeos más interesantes fuera de la UFC.
A sus 24 años, el representante de Bélgica era campeón interino del peso wélter de ARES Fighting Championship y tenía una marca de 9-0, con seis triunfos por nocaut o nocaut técnico y otros tres por sumisión. Su combinación de golpeo explosivo y capacidad para finalizar en el suelo hacía prever una noche complicada para Ortega.
Dasuyev terminó imponiéndose por decisión unánime con tarjetas de 30-27, 30-27 y 29-28, pero Ortega consiguió algo que ningún otro rival profesional había logrado hasta entonces: llevar al invicto hasta el último segundo de los 15 minutos.
No es un detalle menor.
El estadounidense absorbió castigo, atravesó momentos complicados y, lejos de desaparecer de la pelea, encontró recursos para mantenerse competitivo. En el segundo asalto comenzó a recuperar terreno y en el tercero utilizó las patadas a las piernas y el trabajo a distancia para tratar de cambiar el ritmo del combate.
Dasuyev siguió respondiendo con potencia, pero Ortega ya había dejado claro que no estaba dispuesto a entregar la noche.
Los números oficiales de UFC ayudan a contar esa historia. Entre ambos conectaron 169 golpes totales: Dasuyev terminó con 92, incluidos 88 significativos, mientras Ortega conectó 77, de los cuales 76 fueron significativos. No ganó, pero dejó una impresión suficientemente fuerte como para que White decidiera que quería verlo otra vez.
De Combate Global a Las Vegas
Ortega cumplió recientemente 24 años y abandona el Contender Series con récord de 6-1 y cinco victorias por nocaut o nocaut técnico. Dasuyev, mientras tanto, extendió su invicto a 10-0.
El camino del peleador de raíces cubanas hacia esta oportunidad comenzó incluso antes de su paso por Combate Global. En mayo de 2023 derrotó a Billy Martin por nocaut técnico en ExciteFight y, posteriormente, encontró en Combate Global un escenario ideal para acelerar su desarrollo.
Allí ganó sus cuatro presentaciones. Primero superó por decisión a Jimmie Pace Jr. en mayo de 2024. Luego llegaron las victorias por detención sobre Marcos Lloreda e Iván Castillo en 2025, antes de cerrar esa etapa con otro triunfo sobre Ricardo Chávez en febrero de 2026.
Aquella última presentación fue particularmente contundente: Ortega necesitó apenas 26 segundos del segundo asalto para poner fin al combate con una patada a la cabeza y golpes de seguimiento.
El salto al Contender Series era, por tanto, el siguiente paso lógico. y aunque la primera derrota profesional llegó en el momento de mayor exposición de su carrera, también llegó acompañada de una recompensa que pocos peleadores reciben. Un contrato con la UFC.
Ahora comienza la parte verdaderamente difícil. Ortega tendrá que corregir las deficiencias defensivas que quedaron expuestas ante Dasuyev, elevar su nivel físico y técnico y demostrar que aquella actuación no fue solamente una gran noche, sino el comienzo de una carrera capaz de sostenerse entre los mejores.
Pero eso será después. Por ahora puede disfrutar de una paradoja que explica perfectamente la naturaleza del deporte de combate: Jaden Ortega perdió la pelea que podía cambiar su vida y, precisamente por la forma en que la peleó, ganó la oportunidad de vivirla dentro de la UFC.




Qué pelea tremenda. El contrato fue muy Mercedo. El UFC ocupa más peladores con ese estilo.