Josh Hokit ha conseguido que se hable de su pelea incluso cuando la conversación parece tratar de cualquier otra cosa. De Michelle Obama, de las lesiones de Tom Aspinall, de Alex Pereira o de un rap que reparte ataques como si hubiera premio por acumular enemigos. Mientras el público discute si el hombre tiene gracia o necesita que alguien le quite el teléfono, su nombre sigue circulando. Para un peleador que quiere venderse, eso también cuenta.
Ahora bien, una cosa es reconocerle olfato para llamar la atención y otra aceptar que cualquier ocurrencia merece aplausos. Su “MSG Freestyle”, difundido bajo el nombre de J-Word, vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta incómoda para la UFC. ¿Cuánto ha pesado el peleador y cuánto el personaje en su llegada a una oportunidad por el campeonato pesado?




