La Serie Mundial llegó a Tampa Bay con la esperanza de que el regreso a casa pudiera cambiar el destino de los Rays. Apenas unas horas después, lo que quedó en el Tropicana Field fue una paliza de 10-1, un equipo contra la pared y la sensación de que esta historia ya huele a cerveza.
Los Cerveceros de Milwaukee se llevaron el tercer juego este lunes y colocaron la serie 3-0 a su favor. Están a un triunfo de conquistar el primer campeonato de su historia, mientras los Rays necesitan una remontada que jamás se ha visto en una Serie Mundial.
Quien busque una razón para mantener viva la esperanza de Tampa Bay puede mirar hacia los Medias Rojas de Boston del 2004, que se recuperaron de un 3-0 ante los Yankees de Nueva York.
Pero aquella hazaña ocurrió en la Serie de Campeonato de la Liga Americana. En el Clásico de Octubre, ningún equipo ha levantado una desventaja semejante.
Y después de lo ocurrido en el tercer encuentro, cuesta imaginar que estos Rays puedan convertirse en los primeros.
UNA HISTORIA DIFERENTE
Tampa Bay había perdido dos partidos peleados en Milwaukee, pero el regreso a su estadio y la presencia de Freddy Peralta en el montículo alimentaban la ilusión de una reacción.
Peralta, antiguo integrante de los Cerveceros, venía de ser el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana. Parecía el hombre indicado para frenar a sus excompañeros.
Los Cerveceros, sin embargo, tenían otros planes. Tomaron ventaja en el tercer inning con sencillos impulsores de Christian Yelich y William Contreras, y en el quinto convirtieron una noche difícil para los Rays en una pesadilla.
Con dos outs, Milwaukee fabricó ocho carreras. Brice Turang comenzó el castigo con un sencillo al cuadro que permitió anotar a Jackson Chourio y Yelich; Garrett Mitchell siguió con otro imparable productor y Peralta tuvo que abandonar el encuentro. El relevo tampoco pudo apagar el incendio.
Cooper Pratt conectó un doble de dos carreras, Sal Frelick añadió otro doble impulsor y David Hamilton y Chourio completaron la avalancha con hits productores. Cuando por fin terminó la entrada, la ventaja era de 10-0 y el tercer partido parecía sentenciado.
Peralta permitió cinco carreras y siete hits en cuatro entradas y dos tercios. Pero sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre sus hombros: Colin Poche Boose no pudo sacar un out y recibió cuatro carreras, mientras Cole Sulser permitió la décima.
Milwaukee terminó con 16 imparables y mostró una capacidad para producir de principio a fin que Tampa Bay todavía no ha encontrado la manera de controlar.
ENORME CHOURIO
Chourio fue una de las grandes figuras al conectar cuatro hits en cinco turnos, anotar dos veces e impulsar una carrera. Contreras y Turang añadieron tres imparables cada uno, y ocho de los nueve titulares de Milwaukee remolcaron al menos una carrera.
Los Cerveceros no necesitaron un jonrón para desarmar el pitcheo rival: fueron encadenando contactos y aprovechando cada oportunidad hasta dejar el juego fuera de alcance.
Del otro lado, Robert Gasser se encargó de que los Rays nunca pudieran pensar en una respuesta. El zurdo lanzó seis entradas sin carreras, permitió un solo hit, concedió un boleto y ponchó a tres. Después, Antonio Senzatela retiró dos episodios en blanco antes de que Tampa Bay evitara la blanqueada en el noveno.
El cubano Yandy Díaz fue quien impulsó la única carrera de los Rays con un doble ante Brandon Woodruff que llevó al plato a Cedric Mullins. Díaz terminó con dos de los tres hits de su equipo, una cifra que retrata las dificultades de una ofensiva que necesita mucho más de hombres como Junior Caminero si quiere prolongar la serie.
TODO CUESTA ABAJO
La pregunta ahora es de dónde puede salir una reacción. Tampa Bay necesita una apertura que le permita respirar, mejores turnos al bate y recuperar la solidez que lo llevó hasta esta instancia. Todo eso tendría que aparecer de inmediato, porque ya no existe margen para una mala noche.
Y aun si los Rays encuentran la manera de ganar el cuarto juego, todavía les quedaría una montaña por escalar frente a un rival que ha mostrado profundidad en la alineación y respuestas desde el montículo.
El béisbol nos ha enseñado a no cerrar una puerta antes del último out. Pero también nos enseña a reconocer lo que tenemos delante: Milwaukee ha sido superior en los tres primeros encuentros y está a nueve entradas de una celebración histórica.
La Serie Mundial todavía no ha terminado, pero después de este 10-1 en Tampa Bay, cada vez cuesta menos imaginar a los Cerveceros levantando el trofeo.



