Los Rays se quedaron a las puertas del campeonato. Milwaukee ganó 4-1 el quinto juego de la Serie Mundial y celebró en Tropicana Field, dejando a la fanaticada local con esa mezcla difícil de explicar entre el orgullo por haber llegado y el dolor de saber que la oportunidad se escapó por tercera oportunidad.
Para mí, el reconocimiento a este equipo tiene que estar por encima de la frustración del último partido. Ganar la Liga Americana, superar las expectativas y disputar una Serie Mundial exige mucho más que una buena racha. Los Rays lo hicieron. Y lo hicieron con las limitaciones económicas que forman parte de la realidad de esta organización.
Una temporada que merece respeto
El periodista Adam Berry, encargado de la cobertura de los Rays para MLB.com, recordó en su boletín Rays Beat del 30 de octubre, titulado “Rays’ dream run comes to an untimely end”, que numerosas proyecciones colocaban a Tampa Bay en el último lugar de su división.
La respuesta llegó en el terreno. Los Rays pasaron buena parte de la temporada con el mejor balance de la Liga Americana, regresaron a los playoffs por primera vez en tres años y conquistaron el Este por primera vez en cinco.
Junior Caminero aseguró la clasificación con el primer jonrón de su carrera para dejar al rival en el terreno. Después llegó el título divisional en casa de los Yankees y, ya en octubre, una barrida sobre Nueva York en la Serie Divisional. El recorrido terminó llevándolos a la tercera Serie Mundial de su historia, después de 2008 y 2020.
Hay demasiado trabajo detrás de esos resultados como para despacharlo todo con la palabra fracaso.
Milwaukee fue superior en la final. Los Cerveceros, dueños del mejor récord de las Grandes Ligas durante la temporada regular, ganaron los primeros tres encuentros y obligaron a Tampa Bay a jugar sin margen de error. Los Rays evitaron la barrida en el cuarto partido, pero la reacción no alcanzó. En el quinto, Jacob Misiorowski y el relevo de Milwaukee los limitaron a cuatro imparables.
El dolor del vestuario, según el reporte de Adam Berry
Kevin Cash reconoció su decepción, aunque destacó que los vínculos construidos dentro del equipo ayudaban a sobrellevar el golpe. Drew Rasmussen puso el acento en algo que explica buena parte de ese dolor: nadie sabe cuántas oportunidades tendrá de ganar una Serie Mundial.
En ese mismo reporte, Junior Caminero señaló que abrazar a sus compañeros después del partido fue uno de los momentos más difíciles. Chandler Simpson habló de la frustración por quedarse corto, pero también del orgullo por todo lo alcanzado.
Es una reacción comprensible. Desde fuera podemos valorar el recorrido completo; para quienes estuvieron allí, la oportunidad de ganar era inmediata. Había que aprovecharla en ese momento.
Los primeros nombres que salen al mercado
Freddy Peralta, Gavin Lux y Jorge Mateo figuran como agentes libres desde el 29 de octubre. A ellos se suman Nick Martínez y Cedric Mullins. En una información adicional publicada por MLB.com el 30 de octubre, se confirmó que Tampa Bay rechazó sus opciones mutuas para 2027, valoradas en 20 millones y 10 millones de dólares, respectivamente. Martínez recibirá una compensación de cuatro millones y Mullins de 500.000 dólares. El reporte también indica que Martínez había rechazado su parte de la opción.
Rasmussen está en una situación distinta. Su contrato incluye una opción del club de 20 millones de dólares para 2027, según Sports Illustrated. No es una salida confirmada. Es una decisión importante sobre cuánto está dispuesto a comprometer Tampa Bay para conservar una pieza de su pitcheo.
Las preguntas que deja 2027
Mi primera preocupación es la rotación. Con Peralta y Martínez en el mercado y una decisión pendiente sobre Rasmussen, conservar suficiente pitcheo para competir durante otra temporada completa debe ser una prioridad. Llegar lejos en octubre no elimina la necesidad de cubrir las entradas de abril a septiembre.
También habrá que examinar cómo acompañar mejor a Caminero y Jonathan Aranda en la ofensiva. Los cuatro imparables del último partido no bastan para explicar una temporada entera. La evaluación debe incluir la producción por posiciones, la profundidad del banco y las alternativas disponibles cuando los principales bateadores no responden.
La pregunta mayor, sin embargo, está en las oficinas: ¿qué harán los dirigentes y los propietarios para darle continuidad a este equipo?
Mi criterio es que una participación en la Serie Mundial debe servir para justificar el esfuerzo de conservar y reforzar al grupo. Eso es una valoración sobre lo que necesita Tampa Bay; todavía queda por conocer qué presupuesto y qué movimientos decidirá la organización.
Los jugadores ya pusieron sobre el terreno razones suficientes para creer. Ganaron la Liga Americana y llevaron a los Rays hasta la última serie del calendario. Ahora les toca responder a quienes construyen el roster. La afición tiene motivos para agradecer esta temporada. También tiene derecho a esperar que se haga lo necesario para volver.




