Con el último out de la temporada, a los Marlins les quedó una pregunta bastante complicada. ¿Avanzaron en el 2026 en sus planes de desarrollo, quedaron estancados o continuaron fijando las bases de un mejor futuro?
Si uno mira solamente la tabla, la respuesta se parece demasiado a la del año pasado. Miami llega al cierre con marca de 80-82, después de terminar 79-83 en 2025. Pero quienes siguieron a este equipo saben que durante semanas -sobre todo durante el verano- hubo algo más que una cifra cercana a .500. Hubo una posibilidad real de jugar en octubre y, por eso mismo, la eliminación duele más.
ILUSIONES DE VERANO
El 9 de julio, los peces estaban diez juegos por encima de .500, habían ganado 26 de sus últimos 34 encuentros y tenían tres juegos de ventaja sobre el último puesto de comodín de la Liga Nacional. No era una ilusión fabricada con dos buenas series.
Se trataba de un equipo que había encontrado maneras de ganar y obligaba a mirar la clasificación cada mañana. Entonces llegaron las 12 derrotas consecutivas, la peor racha en la historia de la franquicia, y aquella ventaja desapareció antes de que Miami pudiera defenderla.
Sería cómodo atribuir todo el desenlace a esos 12 juegos, aunque la racha reveló problemas que el buen momento había conseguido disimular. En esas derrotas, los Marlins anotaron apenas dos carreras y media por partido y permitieron demasiadas carreras en los innings finales.
Once encuentros se decidieron por tres anotaciones o menos. Ahí estaba, noche tras noche, la distancia entre un club capaz de competir y otro preparado para sobrevivir cuando deja de salirle todo bien.
UNA OFENSIVA CON HUECOS
También quedó a la vista la fragilidad de la ofensiva. Durante el desplome, Miami pasó de batear .256 con corredores en posición de anotar en su gran tramo de junio y comienzos de julio a .157 desde el inicio de la racha hasta el 25 de julio.
Cuando faltó el batazo oportuno, el jonrón cargó con demasiado peso. Heriberto Hernández aporta una fuerza que esta alineación necesita y llega al cierre con 24 cuadrangulares, pero construir una ofensiva alrededor de esperar un batazo largo dejó demasiados partidos al alcance del rival.
SIGNOS DE ESPERANZA
Hay razones, sin embargo, para creer que el año no se fue en vano. Javier Sanoja hizo mucho más que cubrir posiciones y se ganó el derecho a ser considerado parte habitual del equipo.
Eury Pérez cerró su campaña con una salida que recordó lo que puede significar al frente de una rotación. Joe Mack, Griffin Conine y otros jóvenes acumularon turnos y responsabilidades que ninguna temporada en las menores podía darles. El valor de ese aprendizaje se conocerá en 2027, cuando ya no bastará con mostrar destellos.
BALANCE EN LA CUERDA FLOJA
Ahí está la respuesta más honesta a la pregunta inicial. En talento y en experiencia, los Marlins dieron un paso adelante. En resultados, se quedaron prácticamente en el mismo lugar.
La diferencia entre ambas cosas importa porque el crecimiento de un joven puede apreciarse en sus turnos al bate o en sus salidas al montículo, pero el crecimiento de un equipo se mide por su capacidad de ganar incluso cuando atraviesa dos semanas malas.
ASUNTOS DE ALTA OFICINA
La gerencia tendrá que asumir su parte. Una organización en formación necesita paciencia, pero cuando llega julio con una plaza de playoffs al alcance debe examinar con cuidado si tiene suficientes brazos para proteger ventajas y suficientes bates para impedir que una mala noche se convierta en una mala semana
Tampoco ayuda la enorme diferencia entre jugar en casa y hacerlo de visitante. A comienzos de septiembre, Miami tenía marca de 42-27 en loanDepot park y de 28-42 fuera de él. Un aspirante a octubre no puede depender tanto de regresar a casa para volver a parecerse a sí mismo.
Clayton McCullough y Peter Bendix pueden señalar jugadores que hoy están mejor preparados que hace un año, y tendrían razón. El aficionado también puede mirar la clasificación y preguntarse por qué todo ese progreso no produjo una temporada mejor. Tendría razón igualmente. Ambas lecturas caben en este 2026, aunque ninguna debería servir de refugio para la otra.
Mi impresión es que los Marlins avanzaron en la construcción del equipo, pero perdieron una oportunidad en el terreno. Estuvieron lo bastante cerca como para que ya no alcance con prometer un futuro interesante. En 2027 habrá que convertirlo en victorias, frenar las malas rachas antes de que devoren un mes entero y demostrar que aquel equipo de junio y comienzos de julio podía durar mucho más que unas semanas.



