Tampa Bay tuvo cuatro carreras de ventaja y a Drew Rasmussen en el montículo. Para un equipo que aspiraba a regresar a casa con la Serie Mundial empatada, difícilmente podía pedirse un comienzo mejor.
Nueve entradas después, los Rays debieron marcharse del American Family Field con una derrota que duele por el marcador y, sobre todo, por la oportunidad desperdiciada.
Milwaukee remontó aquel 0-4, se impuso 5-4 el sábado y puso el clásico 2-0 a su favor. Los Cerveceros viajarán a territorio de Tampa Bay con la tranquilidad de haber protegido su casa y la confianza de saber que pueden ganar incluso cuando el partido empieza de la peor manera.
Los Rays tendrán el domingo para digerir lo ocurrido antes de buscar una respuesta el lunes.
TODO PARECIA DIFERENTE AL PRINCIPIO
La ofensiva visitante había hecho temprano buena parte del trabajo. Chandler Simpson y Junior Caminero impulsaron carreras con imparables y Liam Hicks añadió un jonrón que completó el ataque de cuatro anotaciones en el primer episodio. Tampa Bay encontró contacto, producción y poder en una misma entrada. El problema fue que después no volvió a pisar el plato.
La primera respuesta de Milwaukee llegó de inmediato y probablemente explica buena parte de lo sucedido. Los imparables productores de William Contreras y Garrett Mitchell redujeron la diferencia a la mitad en el cierre del primer inning.
Rasmussen, llamado a administrar una ventaja generosa, tuvo que trabajar desde el comienzo con unos Cerveceros que se negaron a permitirle una noche cómoda.
Milwaukee agregó una carrera en el cuarto y terminó por alcanzar a los Rays en el sexto, cuando Sal Frelick sacó la pelota por el jardín central. Una entrada después, Cooper Pratt conectó hacia el derecho el sencillo que produjo la ventaja definitiva.
La remontada tuvo distintos protagonistas y avanzó por etapas, mientras Tampa Bay veía desaparecer el margen que había construido tan rápido.
Abner Uribe se llevó la victoria con una entrada y un tercio sin permitir imparables, mientras Aaron Ashby consiguió los últimos cinco outs, tres de ellos por la vía del ponche. Tyler Wells cargó con la derrota.
Para los Rays, el contraste resultó cruel. Habían castigado al pitcheo de Milwaukee en el arranque, pero pasaron el resto de la noche sin encontrar el batazo que frenara la recuperación local.
YANDY DÍAZ NO PUEDE APORTAR
En medio de esa frustración, Víctor Mesa Jr. aportó un imparable en tres turnos, negoció un boleto y sobresalió con el guante. Yandy Díaz, en cambio, volvió a quedarse sin hits, esta vez en cinco oportunidades y con tres ponches.
Dos partidos no definen a un bateador de su categoría, pero Tampa Bay necesita que uno de sus hombres fundamentales vuelva a darle consistencia al comienzo de la alineación.
Ese será uno de los asuntos centrales cuando la serie cambie de sede. Los Rays tienen capacidad para producir carreras, como demostraron en aquel primer episodio, pero necesitan sostener la amenaza.
Frente a Milwaukee, una entrada grande puede quedarse corta si después vienen ocho en blanco. Cada oportunidad desaprovechada permite que los Cerveceros sigan acercándose sin tener que alterar demasiado su manera de jugar.
RESPUESTA RÁPIDA DE LUNES
El lunes 26 de octubre, a las 8 de la noche, Freddy Peralta tendrá la responsabilidad de abrir por Tampa Bay frente al zurdo Robert Gasser, según el duelo anunciado.
Para Peralta, la tarea empieza por ofrecer estabilidad. Después de ver cómo se escapaba un encuentro con Rasmussen en la lomita, los Rays necesitan una apertura que les permita ordenar el partido y administrar mejor sus relevistas.
Del otro lado, Tampa Bay tendrá que obligar a Gasser a trabajar. Seleccionar lanzamientos, evitar turnos apresurados y aprovechar las ocasiones con corredores en circulación adquiere una importancia enorme cuando se está abajo 0-2. La urgencia puede llevar a un bateador a querer resolver la serie con un solo swing. Los Rays necesitan resistir esa tentación y construir las carreras que el juego les permita.
Volver a casa ofrece una oportunidad concreta. Ganar el tercero pondría la serie 2-1 y le permitiría a Tampa Bay disputar el cuarto con la posibilidad de empatarla. Perder dejaría a Milwaukee a una victoria del campeonato y a los Rays con la obligación de encadenar cuatro triunfos.
Por eso, aunque el lunes no sea formalmente un juego de eliminación, buena parte de sus posibilidades dependerá de lo que suceda esa noche.
Milwaukee ha ganado los dos encuentros por una carrera. Ese detalle habla de una serie competida, pero también de un equipo que hasta ahora ha encontrado la manera de resolver los momentos decisivos. Tampa Bay puede tomar de ahí una razón para creer. Está cerca en los partidos, aunque empiece a verse lejos en la cuenta.
Mi impresión es que los Rays todavía tienen béisbol para alargar este enfrentamiento, pero necesitan una reacción inmediata de Peralta, de Yandy y de una ofensiva que el sábado se apagó demasiado pronto.
El cambio de sede les devuelve un escenario favorable. Ahora les toca hacer algo con él, porque Milwaukee ya demostró que una ventaja de cuatro carreras tampoco alcanza para hacerlo retroceder.



