Milwaukee tuvo que ganar dos veces el último out. O, por lo menos, tuvo que sentirlo así.
Cuando los Cerveceros creyeron haber terminado el primer encuentro de la Serie Mundial con una doble matanza, Tampa Bay reclamó, la revisión les devolvió la vida a los visitantes y todavía hubo que atravesar un turno con las carreras del empate y la ventaja en posición anotadora. Solo entonces pudieron respirar los dueños de casa.
Los Cerveceros vencieron este viernes 3-2 a unos Rays que dieron pelea hasta el último lanzamiento y se colocaron delante en un Clásico de Octubre cuyo capítulo inicial tuvo buen pitcheo, carreras trabajadas y suficiente tensión como para recordar que el tamaño de un mercado tiene poco que ver con la calidad de un juego de pelota.
DRAMA INTENSO HASTA EL FINAL
El desenlace estuvo a la altura de esa batalla. Tampa Bay llegó al noveno perdiendo 3-1 y puso contra las cuerdas al cerrador Trevor Megill. Jonathan Aranda, quien terminó de 3-3 con un boleto, volvió a ofrecerle una oportunidad a su equipo, y la velocidad de Jorge Mateo, utilizado como corredor emergente, y Chandler Simpson añadió presión a una defensa que ya no podía conceder nada.
Con las bases llenas y un out, Liam Hicks conectó el rodado que pareció convertirse en una doble matanza para terminar el encuentro. Tampa Bay pidió revisar la jugada y consiguió que fuera anulado el out en segunda.
Hicks quedó retirado en primera, Mateo anotó y los Rays siguieron vivos, ahora debajo por una sola carrera, con Simpson en tercera y Junior Caminero en segunda.
De pronto, un sencillo podía cambiar al ganador. Megill tuvo que recomponerse y enfrentar a Jonny DeLuca con todo ese peso encima. Lo ponchó para asegurar el triunfo y cerrar una noche en la que Milwaukee necesitó llegar hasta el último out de verdad, después de que la repetición le arrebatara el que había creído conseguir.
APROVECHANDO LA LOCALÍA
Buena parte del margen que defendieron los Cerveceros nació temprano, cuando Christian Yelich recordó cuánto puede pesar un bateador experimentado en estas circunstancias.
Su triple al jardín central remolcó a Jackson Chourio en el primer episodio, y William Contreras lo llevó al plato con un sencillo al izquierdo. Apenas comenzaba el encuentro y Nick Martínez ya tenía dos carreras en contra.
El derecho de Tampa Bay, sin embargo, evitó que aquel comienzo se convirtiera en una noche larga para su equipo. Martínez completó cinco entradas con cinco imparables, dos carreras permitidas y cinco ponches, sin regalar boletos.
Cargó con la derrota, pero hizo lo necesario para mantener a los Rays a distancia de una reacción. Después del primer inning, Milwaukee no volvió a anotarle.
Al otro lado, Jacob Misiorowski respondió con cinco capítulos de una carrera y cuatro hits para llevarse la victoria. Tampa Bay le descontó en el cuarto, cuando un rodado de Hicks a primera permitió anotar a Aranda, pero tampoco pudo construir el ataque que necesitaba para voltear la pizarra.
El doble de Caminero y la constancia de Aranda generaron posibilidades; faltó el batazo que las reuniera.
EL DETALLE, SIEMPRE EL DETALLE
Ahí estuvo una de las diferencias de la noche. Los Rays terminaron de 6-0 con corredores en posición anotadora y sus dos carreras llegaron mediante outs productivos de Hicks. Yandy Díaz se fue de 4-0 y, aunque Simpson aportó dos imparables y Víctor Mesa Jr. conectó otro, Tampa Bay tuvo que trabajar demasiado por cada anotación.
Milwaukee encontró la carrera que acabaría decidiendo el juego en el séptimo. Con dos outs, Chourio conectó un sencillo al derecho que impulsó a Cooper Pratt para ampliar la ventaja a 3-1. En ese momento parecía una protección adicional para el bullpen. Después de lo ocurrido en el noveno, quedó claro cuánto valía aquel batazo.
Antes del sobresalto final, Abner Uribe y Aaron Ashby habían cubierto tres entradas sin permitir carreras, con cinco ponches entre ambos. Fue el puente que Milwaukee necesitaba para entregar la ventaja a Megill, aunque el cerrador tuvo que resolver la parte más difícil de la jornada. Los Cerveceros sacaron adelante un encuentro en el que ningún equipo cometió errores y ninguna ventaja permitió sentirse a salvo.
La Serie Mundial continúa este sábado con Milwaukee delante 1-0 y Tampa Bay buscando emparejar las cuentas. Si este primer juego sirve de aviso, habrá que quedarse hasta el final.
Los Rays ya demostraron que incluso una aparente doble matanza para apagar las luces puede dejar todavía mucha pelota por jugar.



