Tres días antes del entrenamiento de primavera, Víctor Mesa Jr. recibió una noticia que nadie quiere escuchar cuando todavía está preparando los guantes y los sueños para una nueva temporada.
Los Marlins lo habían designado para asignación. La organización con la que había imaginado construir su carrera le abría la puerta de salida. Meses después, el mismo muchacho estaba frente a los micrófonos en Nueva York, explicando el jonrón que ayudó a mandar a los Yankees a casa y a los Rays a la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
“A principios de año, me designaron para asignación y mírenme ahora, mira dónde estoy”, recordó el cubano después del triunfo del miércoles. En esa frase cabe buena parte de su temporada.
UNA TRISTEZA FAMILIAR
También la tristeza de una familia que había acompañado cada paso y que, como tantas familias de peloteros jóvenes, confundió alguna vez la primera firma con una promesa de permanencia. Miami era el lugar donde esperaba hacerse grande. Tuvo que salir de allí para encontrar el espacio que necesitaba.
Víctor no escondió lo que dolió aquel aviso. Contó que los suyos estaban un poco tristes y que él trataba de tranquilizarlos, diciéndoles que todo iba a estar bien, que aquello formaba parte del proceso.
Decirlo resulta más sencillo cuando la pelota acaba de irse por encima de la cerca en octubre. Sostenerlo mientras un equipo decide prescindir de uno exige otra clase de fortaleza, especialmente cuando todavía queda tanto por demostrar.
“Toda mi familia estaba un poco triste cuando eso pasó porque, como los jóvenes, cuando firmas, piensas que vas a estar para siempre en el equipo o cosas así, pero simplemente cree en el plan de Dios. Siento que estoy en casa ahora mismo con los Rays, siento que estoy donde tengo que estar, y es gracias a esas personas en ese clubhouse que me hacen sentir genial. Además de eso, siempre le dije a mi familia que todo va a estar bien,que eso es parte del proceso, así es la vida. Solo quiero agradecer a Dios por estar aquí, tiene un plan mejor que el que todos tenemos”.
AL PRINCIPIO NO IBA BIEN EN TAMPA BAY
Tampa Bay tampoco le ofreció una transformación instantánea. El propio jardinero admitió que al principio no bateaba, no encontraba los imparables y ni siquiera conseguía embasarse. Ese detalle merece quedarse en la historia, porque permite entender el valor de la confianza que hoy agradece.
Los Rays lo acompañaron durante un comienzo difícil y él terminó encontrando respuestas.
“Cuando comencé con los Rays, no bateaba nada. No estaba consiguiendo ningún hit de base, no me estaba embasando en absoluto, luego las cosas empezaron a mejorar para mí. Estoy muy agradecido por la oportunidad que me han dado, muy agradecido con el cuerpo técnico y los jugadores y, ante todo, con mi familia y con Dios por ponerme en esta posición. Estoy muy emocionado de ayudar al equipo hoy.
El miércoles, esa sensación de pertenencia tuvo una escena que difícilmente olvidará. Con el partido igualado a dos carreras en el sexto episodio, Mesa conectó un jonrón de dos anotaciones frente a Max Fried. Tampa Bay terminó ganando 4-3 y completó la barrida de tres encuentros sobre Nueva York.
En un escenario que suele imponerle su tamaño a los recién llegados, el cubano produjo el batazo que puso a su equipo delante de manera definitiva.
La explicación del turno fue tan sencilla como reveladora. Mesa sabía que estaba enfrentando a un gran lanzador y había notado la insistencia de los Yankees con las pelotas rompientes, una manera de aprovechar su agresividad. Fried dejó una en el medio y el cubano consiguió el contacto que buscaba.
“Desde que le pegué supe que se iba”, contó. Reconocer el plan del rival, esperar un error y castigarlo en un partido de eliminación también forma parte del crecimiento de un bateador.
La emoción lo llevó a disfrutar el momento con sus compañeros antes de comenzar a correr, y Kevin Cash le indicó que emprendiera el recorrido. Mesa defendió su alegría sin convertir el asunto en una controversia.
“Estaba emocionado por el momento, siempre me gusta disfrutar con mi gente”, explicó. Después de lo vivido al comienzo del año, resulta comprensible que quisiera compartir aquel instante con el grupo que lo recibió y le devolvió la sensación de tener un lugar.
Al escucharlo en la conferencia de prensa, llama la atención que el recuerdo de Miami aparezca acompañado de agradecimientos y no de reproches. Habla de Dios, de su familia, de Cash, del cuerpo técnico y de sus compañeros
. Dice que siempre creyó en sus habilidades, en el trabajo duro y en ser una buena persona y un buen compañero. Su respuesta a la salida de los Marlins ha ido tomando forma dentro del terreno, donde una oportunidad necesita convertirse en rendimiento para poder sostenerse.
ESPACIO PARA SU HERMANO
También hubo espacio para su hermano. Cuando ambos salieron de Cuba querían vivir momentos como este, aunque ninguno podía conocer el recorrido que les esperaba. Víctor reconoció cuánto le debe y explicó que siente que está viviendo esta experiencia por él, por su padre y por toda la familia.
En medio de una noche que podía dedicar enteramente a su propio nombre, eligió recordar a quienes lo ayudaron a llegar. El jonrón lo conectó él; el viaje, según sus palabras, lo hicieron entre todos.
“Te miento si no digo que no, pero nunca se sabe qué esperar porque nunca pensé que iba a jugar para los Rays, pero todo sucede por una razón. Cuando nos fuimos, sabíamos que queríamos vivir momentos como este. Quiero agradecerle porque él es una gran parte de por qué estoy aquí. Lamentablemente no pudo hacerlo, pero digo el plan de Dios para todos, y siento que estoy viviendo por él, por mi papá, por toda mi familia y por todas las personas que están alrededor y que me ayudaron a llegar hasta aquí”.
Ahora llega otra exigencia. Los Rays abrirán el lunes la Serie de Campeonato como locales ante el ganador del duelo entre los White Sox y los Guardians. Mesa entra en esa ronda con la experiencia de haber respondido en un turno decisivo, pero tendrá que volver a leer lanzamientos, ajustar y contribuir también con el guante. Él mismo dejó clara la tarea que se impone, ayudar a la ofensiva y a la defensa, hacer lo que sea necesario para conseguir la victoria.
Aquel aviso de los Marlins sigue siendo parte de su historia, pero ya puede contarlo desde un lugar distinto. Víctor Mesa Jr. encontró en Tampa Bay compañeros que lo hacen sentirse en casa y una oportunidad que supo aprovechar hasta convertirse en protagonista de octubre.
La próxima serie le ofrecerá nuevos turnos y nuevas pruebas. Esta vez llegará a ellos con el recuerdo de una pelota que salió de su bate en el Yankee Stadium y con un equipo que todavía tiene mucho béisbol por jugar.



