Osleys Iglesias puede salir del ring este jueves con su campeonato intacto y encontrarse el viernes con el mismo problema de siempre: tener argumentos para enfrentar a los mejores y pocas facilidades para sentarlos a negociar.
Si supera a Oliver Zaren en Quebec, el cubano habrá cumplido con la parte que le corresponde. Después vendrá una pelea bastante menos transparente, esa que se disputa entre promotores, organismos y figuras que escogen cuidadosamente cuándo vale la pena correr un riesgo. En las 168 libras abundan los buenos nombres; lo que todavía está por verse es cuántos quieren escribir el suyo junto al de Iglesias.




