A Osleys Iglesias podrían estar cobrándole una pelea que nunca hizo. Cada vez que aparece la posibilidad de verlo frente a Saúl “Canelo” Álvarez, alguien recuerda a William Scull y aquella noche en que el boxeo tuvo demasiado movimiento y muy pocos golpes.
Como si los cubanos vinieran con el mismo manual debajo del brazo y la actuación de uno pudiera servir para juzgar a todos.
La asociación resulta cómoda para despachar el asunto. También resulta bastante pobre para analizarlo. Iglesias tiene argumentos propios para reclamar esa oportunidad, aunque conseguirla exija bastante más que demostrar que puede pelear.




