Osleys Iglesias ya tiene la pegada y los cinturones. Ahora busca herramientas para sostenerse arriba y llegar más lejos. El cubano ha trasladado su preparación de Europa a Canadá y trabaja bajo las órdenes de Marc Ramsay, un entrenador acostumbrado a convertir el talento en resultados de campeonato.
Antes de defender sus coronas de la Federación Internacional de Boxeo y la Organización Internacional de Boxeo ante Oliver Zaren, este jueves 8 de octubre en el Théâtre Capitole de Quebec, esa asociación merece tanta atención como su siguiente rival.
UN CAMBIO NECESARIO
La incorporación al grupo de Ramsay está documentada desde comienzos de septiembre. En declaraciones recogidas por la prensa de Quebec, Christian Mbilli confirmó que Iglesias entrenaba con ellos y explicó que ambos trabajaban juntos por las mañanas, tratando de aportarse mutuamente.
Para un campeón que desarrolló buena parte de su carrera profesional en Alemania, acercar el campamento al entorno de su promotora Eye of the Tiger también significa convivir con una estructura que conoce las exigencias de las grandes peleas.
Ramsay tiene antecedentes suficientes para que su nombre pese por sí mismo. Ha conducido a títulos mundiales a Jean Pascal, David Lemieux, Eleider Álvarez, Artur Beterbiev y Oscar Rivas, este último en la categoría bridger creada por el Consejo Mundial de Boxeo.
Pero lo interesante para Iglesias es la diversidad de ese recorrido. El entrenador ha trabajado con la explosividad de Pascal, el jab de Álvarez y la presión de Beterbiev, una experiencia que le permite reconocer qué necesita cada boxeador para imponer su estilo.
FILOSOFÍA Y BENEFICIO
Su filosofía ofrece una pista de lo que puede ocurrir con el cubano. En una entrevista con 12 Rounds, Ramsay explicó que procura perfeccionar las fortalezas del peleador y cubrir sus debilidades, evitando que la obsesión por corregir termine desplazando aquello que lo hace peligroso.
En otra conversación, con Flashscore, reconoció su predilección por los boxeadores ofensivos y distinguió el poder natural de la técnica que sí puede enseñarse. Iglesias parece un buen candidato para ese enfoque porque llega con armas propias y una base que merece conservarse.
Desde el punto de vista técnico, el mayor beneficio podría estar en preparar mejor sus golpes. Un zurdo con la potencia de Iglesias puede ganar todavía más eficacia si utiliza la derecha adelantada para medir, incomodar y abrir camino a la izquierda, combina arriba y abajo y termina sus ataques en una posición que le permita defender o volver a golpear.
Son áreas donde Ramsay podría agregar valor; habrá que ver cuánto de ese trabajo aparece el jueves. El objetivo sería producir oportunidades con mayor frecuencia, especialmente ante rivales que sobrevivan al primer impacto.
Otro aporte posible es una presión mejor administrada. La carrera de Beterbiev muestra lo difícil que resulta enfrentar a un pegador que también sabe reducir espacios y obligar al contrario a trabajar cuando preferiría descansar.
Iglesias tiene su propia identidad, pero puede beneficiarse de ese conocimiento para cerrar salidas sin perseguir, mantener el equilibrio al atacar y elegir cuándo acelerar. En el máximo nivel, una ofensiva ordenada permite castigar y, a la vez, limitar las posibilidades de respuesta.
RESOLVER CUALQUIER PROBLEMA
También está la capacidad de resolver una pelea que se complique. Ramsay conoce la preparación para doce asaltos y el valor de una indicación precisa entre rounds. Sus triunfos por detención ante Vladimir Shishkin y Pavel Silyagin, ambos en el octavo, ya muestran que Iglesias puede hacer daño más allá de los asaltos iniciales.
Una esquina experimentada puede ayudarlo a ampliar ese recurso, leer ajustes del adversario y sostener la disciplina cuando el nocaut tarda en llegar.
Zaren ofrecerá la siguiente oportunidad de evaluar esa evolución. Llega invicto en 20 combates, con 19 victorias y un empate, y tiene como entrenador a Mikkel Kessler, un hombre que conoce bien los campeonatos supermedianos. Iglesias, con 15 triunfos y 14 nocauts, parte con argumentos poderosos, pero sería saludable verlo controlar la pelea con paciencia, preparar sus ataques y responder con criterio a lo que proponga el retador. La calidad de su actuación puede decir tanto como el resultado,
TIEMPO AL TIEMPO
Conviene darle tiempo a la relación. Cambiar de entrenador exige entender instrucciones, ajustar hábitos y construir confianza, incluso cuando el boxeador ya es campeón. Aun así, la apuesta tiene sentido para un Iglesias que pretende medirse con los mejores de las 168 libras.
Ramsay puede ayudarlo a que su poder encuentre caminos más seguros y variados. Este jueves queremos ver los primeros indicios de ese trabajo, porque el cubano ya se ha ganado nuestra atención con sus nocauts y ahora tiene la oportunidad de sostenerla con un boxeo cada vez más completo.



