A Emanuel Navarrete le hemos visto ganar peleas que parecían escapársele, conectar golpes desde posiciones poco recomendables y convertir el desorden en una ventaja.
Por eso impresionó tanto verlo ante O’Shaquie Foster, buscando soluciones que no llegaban mientras el estadounidense encontraba una y otra vez el camino hacia su rostro. El Vaquero conservó la voluntad de pelear, pero perdió buena parte de su capacidad para imponer la pelea.




