Raisel Iglesias había aprendido a no esperar aquella llamada. Durante años hizo méritos para estar en un Juego de las Estrellas sin recibir la invitación y, cuando hablamos la vez anterior, me dijo que ya ni pensaba en eso. El béisbol, que a veces tarda demasiado en reconocer a los suyos, terminó por regalarle en 2026 una experiencia que llevaba mucho tiempo mereciendo.
Lo mejor fue que no la vivió solo. Su hijo, que también juega pelota y había participado en el Juego de las Estrellas de su categoría, le recordaba que ahora le tocaba a papá. Iglesias pudo llevarlo consigo y, al recordarlo, uno entiende que hay alegrías capaces de hacer más memorable una temporada que cualquier cifra en la hoja de estadísticas.
A sus 36 años y con 12 temporadas en las Grandes Ligas, el cerrador de Atlanta sigue acumulando rescates y preparándose para cada novena entrada con el cuidado que exige el paso del tiempo. Hablamos de esa disciplina, del orgullo que le produjo ver a tantos cubanos en el Juego de las Estrellas, de su amistad con Aroldis Chapman y de lo que esperan los Bravos ahora que llega la postemporada.
Hace un tiempo me dijiste que ya ni pensabas en el Juego de las Estrellas. Ahora que finalmente estuviste allí, ¿cómo crees que recordarás esta temporada dentro de diez años?
“El 2026 ha sido un excelente año. Yo pensaba que mi mejor temporada había sido la de 2021 con los Angelinos, cuando salvé 34 juegos y recibí varias nominaciones. Pero este año ha sido muy importante para mí porque finalmente me llamaron al Juego de las Estrellas. Había tenido otras temporadas muy buenas y nunca había sido convocado, así que me puse muy contento. Mi familia también lo disfrutó muchísimo’’.
Tu hijo tuvo algo especial que ver con esa alegría, ¿verdad?
“Sí, porque él también juega y había participado en el Juego de las Estrellas de su categoría. Me decía: “Papá, faltas tú nada más”. Cuando llegó la oportunidad, me lo llevé conmigo y la pasó increíble. Yo creo que disfrutó el Juego de las Estrellas más que yo. Para mí fue una experiencia muy bonita, también por la oportunidad de compartir con tantos jugadores de talento y calidad. Ojalá el año que viene tenga otra buena primera mitad y vuelvan a acordarse de mí’’.
La temporada tampoco terminó en aquella primera mitad. Volviste a superar los 30 rescates. ¿Qué significa hacerlo en este momento de tu carrera?
“Significa mucho. Ya tengo 36 años y llevo 12 en esta liga. Los años no pasan por gusto y uno tiene que trabajar más que antes. El juego es cada vez más exigente, los bateadores tienen más información y se preparan muy bien para enfrentar a un lanzador. A nosotros nos toca hacer lo mismo, cuidar el cuerpo, mantenernos saludables y seguir buscando la manera de ser efectivos. Esa preparación me ha permitido continuar aquí’’.
Además de tu primera selección, coincidiste con una numerosa presencia cubana en el Juego de las Estrellas. ¿Qué sentiste al mirar a tu alrededor y ver a tantos compatriotas?
“Mucho orgullo. Creo que éramos ocho o nueve cubanos. La maquinaria cubana, como digo yo, ha hecho un trabajo excelente. Y todavía hay jugadores de muchísimo talento que, por lesiones, no pudieron estar. Ver a tantos de nosotros allí habla de la calidad que sigue teniendo el béisbol cubano, tanto en Grandes Ligas como en las Menores. A los muchachos que vienen detrás les diría que sigan preparándose y que no se rindan. Ojalá el próximo año haya todavía más cubanos en ese juego’’.
Hablemos de tu amigo Aroldis Chapman. Llegó a los 400 salvamentos y sigue agrandando su historia. ¿Cómo viviste ese momento?
“Fue increíble. En la entrevista anterior te dije que estaría entre los primeros en felicitarlo cuando llegara a los 400 salvamentos. No sé si fui el primero, pero debo de haber sido el segundo o el tercero. Lo estaba siguiendo entrada por entrada, esperando ese momento. Me alegró muchísimo porque se lo merece. Chapi ha trabajado muy duro, nunca se rinde y, aunque tiene 37 años, parece que tuviera 15. Nos mantenemos en contacto y tenemos una gran relación’’.
Él también está pendiente de tu camino hacia los 300 salvamentos. ¿Hablan de eso?
“Sí, él está esperando que yo llegue a los 300. Este año ya no va a poder ser, pero quedan unos siete u ocho rescates. Quizás se dé el año que viene. Sería algo muy bonito para mí’’.
Atlanta vuelve a entrar en los playoffs. ¿Cómo encaran lo que viene?
“Como hemos trabajado en estos últimos meses, juego a juego y día a día. Hay que ver cómo se presentan las cosas, entrada por entrada, y sacar el máximo de cada oportunidad. Lo principal es conseguir victorias para seguir avanzando. Todos queremos llegar a la Serie Mundial y vamos a tratar de hacer el mejor papel posible’’.



