Roberto Soldić llega a la UFC con una victoria que cualquiera quisiera llevar en su expediente. Noqueó a Dricus du Plessis, el hombre que años después conquistaría el campeonato mediano de la principal organización de artes marciales mixtas.
Ese antecedente despierta curiosidad y alimenta expectativas, pero este sábado, cuando enfrente a Khaos Williams en UFC 332, necesitará demostrar cuánto de aquella promesa sigue vigente y hasta dónde puede llevarla en las 170 libras. El combate tendrá lugar en el Delta Center de Salt Lake City.
Al croata conocido como “Robocop” lo preceden razones deportivas para prestarle atención. Fue campeón de los pesos wélter y mediano de KSW, una organización donde construyó su reputación frente a rivales importantes, y desembarca con 21 victorias y cuatro derrotas, con 18 triunfos por nocaut o nocaut técnico.
LA HISTORIA CON DU PLESSIS
Su historial contiene una advertencia bastante clara para Williams: permitirle encontrar la distancia puede salir muy caro.
La historia con Du Plessis merece contarse completa. El sudafricano lo detuvo en el segundo asalto en abril de 2018 y Soldić respondió seis meses después con una victoria por nocaut técnico en el tercero para recuperar el cinturón wélter de KSW.
Aquella revancha habla de su potencia, pero también de su capacidad para regresar después de una derrota. Ahora bien, sería un error utilizar un resultado de hace ocho años como pronóstico automático de lo que sucederá en la UFC. Ambos siguieron caminos distintos y el Du Plessis de entonces todavía tenía mucho por evolucionar.
HERRAMIENTAS QUE POSEE
Mi impresión es que Soldić tiene herramientas para triunfar, aunque conviene precisar qué entendemos por eso. Ganar combates, ofrecer espectáculo y convertirse en un nombre atractivo de la división parece una aspiración razonable.
Entrar entre los mejores y disputar un campeonato requiere bastante más evidencia. Con su zurda, la amenaza de las patadas y la capacidad para castigar a quien se quede delante, dispone de argumentos para complicarle la noche a muchos.
La pregunta es qué sucede cuando el adversario consigue quitarle el espacio y obligarlo a pelear de otra manera.
Williams ofrece una primera respuesta interesante porque también posee poder para terminar un combate de golpe. Soldić tendrá oportunidades de mostrar sus mejores armas, pero eso no convierte al estadounidense en un rival cómodo.
En un enfrentamiento entre pegadores, la disposición del contrario a intercambiar puede favorecerte hasta el instante en que recibes la mano que cambia todo. Para el debutante será tan importante encontrar su golpe como evitar que la ansiedad por impresionar lo deje expuesto.
Por eso me interesará ver cómo construye sus ataques. Si trabaja la distancia, prepara la izquierda y conserva el equilibrio después de golpear, podrá ofrecer señales de un peleador capaz de avanzar con consistencia. Si se entrega a una competencia para averiguar quién pega más duro, pondrá buena parte de su futuro inmediato en un intercambio. Un nocaut espectacular levantaría ruido, desde luego, pero una victoria trabajada también podría decir mucho sobre su madurez.
RESULTADOS MIXTOS
Su paso por ONE Championship obliga a moderar el entusiasmo. Allí disputó tres combates: uno terminó sin resultado por un golpe bajo accidental, otro acabó con una derrota por nocaut ante Zebaztian Kadestam y el último le permitió recuperar terreno con un nocaut sobre Saygid Guseyn Arslanaliev en febrero de 2025.
Fue una etapa de poca actividad y resultados mezclados para alguien que había salido de Europa con expectativas enormes. La UFC recibe a un peleador peligroso, pero también a uno que necesita continuidad.
Más adelante llegará el examen que probablemente defina su techo. El peso wélter exige defender derribos, levantarse cuando el rival logra llevarte al suelo y conservar energía después de varios minutos de forcejeo contra la reja.
La defensa que mostró en KSW ofrece una referencia; su eficacia frente a los mejores especialistas de la UFC todavía debe comprobarse. Una buena presentación ante Williams ayudaría a medir su adaptación, aunque dejaría abierta esa parte esencial del análisis.
A los 31 años dispone de margen para construir una etapa importante, pero necesita aprovechar las oportunidades y mantenerse activo. Tampoco compraría por adelantado la idea de que dos o tres victorias lo colocarán entre los diez primeros.
Eso dependerá de quiénes sean sus rivales y de cómo los venza. Los nocauts llaman la atención; la calidad de la oposición permite saber cuánto pesa realmente una candidatura.
Soldić merece que lo observemos con interés. Ya demostró que puede vencer a hombres de nivel y que posee una pegada capaz de resolver situaciones difíciles. Este sábado comenzaremos a saber cómo encaja todo eso en la UFC. Noquear a Du Plessis le dio un lugar en la conversación; lo que haga ante Williams empezará a definir el lugar que puede ganarse en esta división.



