Sandy Alcántara quería quedarse. Los Marlins dieron este viernes el paso necesario para que ese deseo siga teniendo espacio en Miami, al ejercer la opción de $21 millones de su contrato para la temporada de 2027.
En una organización donde las despedidas de las figuras han sido demasiado frecuentes, conservar al dominicano ofrece una buena noticia para una afición acostumbrada a mirar el invierno con cierta desconfianza.
Había una alternativa contractual de pagarle $2 millones y dejarlo marchar. Pero después de una campaña de 214 entradas, la mayor cantidad de todas las Grandes Ligas, resultaba difícil justificar semejante decisión. Sandy volvió a darle a Miami ese trabajo que escasea cada vez más en el béisbol moderno, el de un abridor capaz de hacerse responsable de una porción considerable del partido.
GARANTIAS SI Y GARANTIAS NO
Conviene, eso sí, entender el alcance del movimiento. Ejercer la opción garantiza su contrato para el próximo año, pero no significa que su nombre vaya a desaparecer de las conversaciones de cambio.
Alcántara ha vivido bajo ese ruido durante las últimas dos temporadas y la decisión del viernes, por sí sola, no resuelve qué hará la gerencia si otro equipo presenta una oferta que considere suficientemente atractiva.
Por ahora, lo concreto es que los Marlins conservan a su principal referencia en la lomita. Y hay razones deportivas para apreciar lo que eso representa.
En su segunda temporada después de la cirugía Tommy John, el derecho igualó el segundo puesto de las Mayores en aperturas, con 33, y compartió el tercero en salidas de calidad, con 21.
Esas cifras ayudan a explicar su valor mejor que cualquier discurso. Cada vez que un abridor avanza en el encuentro, disminuye la carga del bullpen y le permite al manager organizar con mayor tranquilidad los días siguientes.
Sandy incluso terminó el calendario haciendo un trabajo que hasta entonces no aparecía en su expediente. En las dos últimas semanas convirtió sus tres oportunidades de salvamento, las primeras de su carrera. Fue un cierre poco habitual para un hombre que también estableció marcas de la franquicia en entradas, ponches y aperturas de calidad.
MAS ALLA DEL MONTICULO
Su importancia, sin embargo, también se siente cuando no tiene la pelota en la mano.
Peter Bendix, presidente de operaciones de béisbol, evitó anticipar una decisión sobre su futuro durante la conferencia de prensa de cierre de temporada.
Pero destacó el liderazgo del dominicano, su conducta dentro del clubhouse y el ejemplo que ofrece al resto del equipo. Según explicó, tanto él como el manager Clayton McCullough valoran enormemente esa presencia.
Para una rotación que cuenta con Eury Pérez, tener cerca a Sandy posee un beneficio evidente. El joven dominicano puede observar cómo su mentor prepara una apertura, administra las dificultades y asume las responsabilidades de encabezar un cuerpo de lanzadores. Son lecciones que se construyen durante meses de convivencia.
Alcántara, de 31 años, tiene además una relación con esta franquicia que merece consideración. Fue el primer ganador del premio Cy Young de la Liga Nacional en la historia de los Marlins y lo consiguió de manera unánime en 2022, cuando comenzaba la extensión de cinco temporadas y $56 millones que ahora desemboca en esta opción.
Su balance de 65 victorias y 78 derrotas en ocho campañas con Miami puede parecer extraño para quien recuerde aquellas noches de dominio. La efectividad de 3.69 en 205 presentaciones ofrece otra parte del retrato. El récord de un lanzador, especialmente en un equipo que ha atravesado tantas dificultades, necesita contexto.
SIEMPRE QUISO QUEDARSE
Al terminar la temporada, Sandy expresó su deseo de continuar con los Marlins y habló del cariño que siente por la organización. Dijo que esperaría en casa la llamada sobre la decisión. Había algo muy humano en esa imagen del as que, después de cargar con tantas entradas, debía sentarse a esperar.
Miami ya respondió a esa primera pregunta. Ahora falta conocer qué equipo construirá a su alrededor.
Eury Pérez, Janson Junk, Ryan Gusto y Tyler Phillips figuran entre las opciones de una rotación que también espera recuperar a Max Meyer, ausente durante los últimos dos meses largos por una distensión en el cuello. Adam Mazur y Robby Snelling tienen sus propios calendarios de regreso tras someterse a operaciones de codo en 2026.
Conservar a Sandy le da orden a ese panorama. También obliga a mirar un poco más allá de la satisfacción inmediata. Los Marlins tienen asegurado al hombre que puede encabezar su rotación en 2027. El próximo paso debería ser darle razones para pensar que quedarse en Miami también puede acercarlo a ganar.



