Los Dodgers podían cambiar a Shohei Ohtani de lugar en la alineación, conversar con él sobre sus molestias y buscar alguna manera de aliviarle la carga. Pero sentarlo, mientras el japonés aseguraba estar en condiciones de ayudar, habría sido una decisión difícil de defender.
Con Milwaukee arriba 2-0 en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, Los Ángeles necesita encontrar una reacción y todavía tiene razones para buscarla en el bate de su principal estrella.
Dave Roberts decidió mantenerlo para el tercer encuentro, este miércoles en Dodger Stadium. La determinación llegó después de escuchar a un Ohtani convencido de que puede contribuir, pese a una sequía que ha convertido cada turno suyo en un examen público. El dirigente conserva la confianza en el japonés, incluso cuando los resultados ofrecen pocos motivos para el entusiasmo.
EN BUSCA DE UNA CHISPA
Ahí puede estar el valor de esta decisión. Para un bateador que lleva semanas intentando recuperar sus sensaciones, saber que el equipo todavía cuenta con él podría quitarle parte del peso que arrastra hasta el plato.
Nadie puede asegurar que ese respaldo traerá un cuadrangular en su próxima aparición, pero apartarlo tampoco garantizaba una solución para una ofensiva que tiene problemas más allá de Ohtani.
Los números explican por qué surgió la conversación. El japonés apenas suma tres imparables en 20 turnos durante estos playoffs y viene de irse de 4-0, con dos ponches, en la derrota del lunes por 7-4.
Su último jonrón llegó el 18 de agosto. Para alguien acostumbrado a cambiar partidos con un swing, semejante ausencia de poder resulta especialmente llamativa.
La imagen del sexto episodio de ese segundo encuentro resumió su desconcierto. Primero amagó con tocar la pelota y después terminó persiguiendo un lanzamiento rompiente fuera de la zona, con el bate escapándosele de las manos.
Fue uno de esos turnos que alimentan las preguntas alrededor de un pelotero, sobre todo cuando su equipo está perdiendo y el calendario comienza a cerrarle las salidas.
NO ESTÁ AL CIENTO POR CIENTO
También existe un componente físico que no conviene ignorar. Ohtani continúa lidiando con molestias en la rodilla izquierda y el brazo derecho, aunque sostiene que los síntomas han disminuido desde su paso por la lista de lesionados. Roberts necesitaba conocer cómo se sentía antes de tomar una decisión. Según las declaraciones recogidas por ESPN, el japonés le aseguró que estaba suficientemente bien para ayudar a ganar.
Ohtani tampoco quiso presentar las molestias como una explicación que lo absolviera de sus malos resultados. Asumió la responsabilidad por su producción y habló de seguir probando ajustes, tanto para manejar el dolor como para moverse mejor durante el swing.
Esa disposición permite entender por qué Roberts lo mantiene. El jugador reconoce el problema y cree que todavía puede resolverlo dentro de esta postemporada.
Desde el punto de vista deportivo, conservarlo tiene sentido. Milwaukee ha conseguido neutralizarlo, pero un Ohtani capaz de recuperar contacto sólido obligaría a sus lanzadores a trabajar de otra manera.
Incluso antes de volver a sacar la pelota del parque, puede aportar con un turno paciente, una base por bolas o un batazo que prolongue una entrada. Los Dodgers necesitan contribuciones concretas y no pueden exigirle que compense toda su sequía de una sola vez.
SEGUIRLO DE MANERA ATENTA
Eso tampoco significa mantenerlo por el nombre sin mirar lo que ocurre. Su condición física debe seguir marcando el límite, y Roberts dispone de margen para ubicarlo donde considere que puede producir mejor.
Pero, mientras Ohtani se sienta capaz de competir, darle otra oportunidad parece una apuesta razonable para un equipo que necesita ganar cuatro encuentros antes de que Milwaukee consiga dos.
Quizá la chispa que le falta aparezca con el primer batazo bien conectado. Quizá necesite más ajustes. Lo que los Dodgers han hecho es dejarle abierta la posibilidad de responder en el escenario donde más lo necesitan. Ohtani seguirá en la alineación y ahora tiene delante la oportunidad de convertir esa confianza en el comienzo de una remontada.



