Los Medias Rojas ya hicieron las maletas después de quedar eliminados de la postemporada, pero para Aroldis Chapman todavía queda pendiente un último examen que nada tiene que ver con Aaron Judge, con una recta de 100 millas por hora o con la presión de proteger una ventaja en el noveno inning. Se trata de un examen médico y, en términos contractuales, tiene un valor enorme: $13 millones.
Chapman superó durante la temporada las 40 entradas necesarias para activar la cláusula de su contrato que contempla su regreso en 2027. Ahora solamente necesita superar satisfactoriamente el examen físico de final de temporada para que esa opción quede garantizada, lo que significaría que el zurdo cubano volvería a vestir el uniforme de Boston a los 39 años.
De manera que la pregunta de s iEl Misil sigue atado a Boston tiene una respuesta bastante encaminada: falta completar ese último requisito médico, pero Chapman ya cumplió sobre el terreno la parte fundamental del acuerdo.
UNA TEMPORADA INOLVIDABLE
Y la cumplió con una temporada que volvió a desafiar al calendario y a todas esas teorías que establecen una fecha de caducidad para los lanzadores de poder. Chapman terminó la campaña regular de 2026 con marca de 3-4, 1.92 de efectividad, 35 salvamentos, 71 ponches en 51.2 entradas y un WHIP de 1.12, mientras sus 35 rescates representaron su mayor cantidad en una temporada desde 2019.
Ese último dato merece cierta perspectiva porque estamos hablando de un hombre de 38 años, después de 17 temporadas en las Grandes Ligas, que volvió a producir números propios de uno de los mejores cerradores del juego.
Chapman no se limitó a sobrevivir otra campaña ni permaneció en las Mayores gracias al peso de su nombre. Siguió siendo relevante y, sobre todo, continuó siendo capaz de recibir la pelota en los momentos de mayor presión.
En septiembre alcanzó los 400 salvamentos, convirtiéndose en apenas el noveno pitcher desde que el rescate se transformó en estadística oficial en llegar a semejante cifra, y terminó la temporada con 402.
También completó su décima campaña con 30 o más rescates, algo que ayuda a comprender la extraordinaria duración de una carrera que comenzó en Cincinnati en 2010 y que durante mucho tiempo pareció definida exclusivamente por una recta salida de otro planeta.
Pero quizá el récord que mejor explica la dimensión histórica que está adquiriendo su trayectoria sea otro. Chapman superó durante 2026 los 1,363 ponches de Hoyt Wilhelm y se convirtió en el relevista con más ponches en la historia de las Grandes Ligas, antes de continuar aumentando la cifra hasta cerrar el año con 1,402, Nunca antes un pitcher utilizado primordialmente desde el bullpen había alcanzado los 1,400.
Incluso su despedida de la postemporada tuvo algo de simbólico. Chapman participó por décima ocasión en octubre y, en su última presentación frente a los Yankees, lanzó una entrada sin permitir hits ni carreras, no regaló boletos y ponchó a los tres bateadores que retiró.
Boston perdió y quedó eliminado, pero el cubano abandonó el escenario haciendo precisamente aquello que lo convirtió en una figura extraordinaria durante tantos años: imponiendo velocidad y haciendo desaparecer bateadores por la vía del ponche.
UNA CONVERSACIÓN PARA COOPERSTOWN
Es precisamente ahí donde comienza a tomar cada vez mayor fuerza una conversación que hace algunos años podía parecer prematura: ¿hasta dónde llega realmente el caso de Aroldis Chapman para el Salón de la Fama?
Nada garantiza una futura placa en Cooperstown, especialmente porque los relevistas siempre han enfrentado un camino mucho más complicado ante los votantes de la Asociación de Escritores de Béisbol de América.
Sin embargo, el expediente de Chapman ha ido acumulando elementos que resultan cada vez más difíciles de ignorar, porque además de los rescates y los ponches tambien acunula nueve viajes al Juego de las Estrellas, dos anillos de Serie Mundial y muchos records,
Los 402 rescates adquieren otra dimensión cuando se observa el pequeño grupo al que pertenece. Solamente nueve pitchers han alcanzado los 400 desde que el salvamento se convirtió en estadística oficial, y entre quienes cruzaron esa frontera aparecen Mariano Rivera, Trevor Hoffman, Lee Smith y Billy Wagner, todos miembros del Salón de la Fama.
Esto no significa que Chapman vaya automáticamente por el mismo camino, pero sí permite comprender la compañía estadística en la que ha conseguido instalarse.
Lo más interesante es que su historia todavía no parece terminada. Billy Wagner concluyó su carrera con 422 salvamentos y John Franco con 424, de manera que Chapman comenzaría 2027 a solamente a 20 y 22 de cada uno, respectivamente.
Si pudiera aproximarse a los 35 que consiguió esta temporada, superaría a ambos y continuaría escalando entre los grandes cerradores de todos los tiempos, mientras sigue alejándose como líder histórico de ponches entre relevistas.
BOSTON PARECE EL LUGAR IDEAL
Quizá ahí radique una de las claves de este último capítulo. Chapman encontró en Boston algo que no siempre resulta sencillo para un veterano: estabilidad, confianza y una función perfectamente definida. En 2025 había firmado una temporada espectacular, con 1.17 de efectividad en 61.1 entradas, y un año después respondió con otra campaña de enorme nivel, esta vez con 1.92 y 35 salvamentos.
Son dos temporadas consecutivas demostrando que todavía puede cerrar partidos al máximo nivel y, por eso, su posible regreso a Boston no debe interpretarse como una recompensa por todo lo realizado en el pasado. Los Medias Rojas tendrían nuevamente a un pitcher que acaba de demostrar que todavía puede encargarse del noveno episodio y que, al mismo tiempo, está recorriendo los últimos kilómetros de una trayectoria histórica.
Por eso, salvo que aparezca algún inconveniente durante la evaluación médica de final de temporada, todo está encaminado para que Aroldis Chapman y Boston vuelvan a encontrarse en 2027. No se trata de comenzar una negociación desde cero ni de preguntarse cuánto estarían dispuestos los Medias Rojas a pagar por un relevista que cumplirá 39 años. El mecanismo contractual quedó activado cuando Chapman superó las 40 entradas y ahora ese examen físico separa al cubano de los 13 millones de dólares y de otra temporada en Fenway Park.
Y esa próxima temporada podría convertirse en algo mucho más importante que simplemente otro año en las Grandes Ligas. Chapman tendría la oportunidad de superar a Wagner y Franco en salvamentos, continuar ampliando su récord de ponches entre relevistas y añadir números a una hoja de servicios que empieza a mirarse inevitablemente desde una perspectiva histórica.
Boston terminó su temporada, pero la historia de Chapman con los Medias Rojas parece lejos de haber llegado a su última página. Primero tendrá que superar el examen médico y después, si todo marcha como está previsto, volverá a tomar la pelota en 2027 con una circunstancia muy diferente a la de aquel joven que maravilló al béisbol lanzando a más de 100 millas por hora.



