Sean Strickland y Nassourdine Imavov podrían estar acercándose al momento de resolver con los guantes lo que hasta ahora han discutido entre declaraciones, reclamos de dinero y un encontronazo en las instalaciones de UFC. Florida aparece como el destino y febrero de 2027 como el mes señalado para una revancha que tiene al peso mediano pendiente de una firma.
La información que circula, atribuida al periodista Mike Bohn, indica que el combate estaría cerca de cerrarse. Un reporte adicional coincide en que se trabaja para llevarlo a Florida en febrero, aunque todavía no existe un anuncio oficial. Conviene conservar ese detalle, porque en esta historia ya hemos visto cómo una pelea que parece encaminada puede quedarse esperando por el acuerdo económico.
Si finalmente se concreta, la noticia tendrá un valor que va bastante más allá de conocer la próxima presentación del campeón. Le daría movimiento a una categoría que necesita resolver quién manda dentro de la jaula y permitiría a Imavov dejar atrás una espera que comienza a pesar tanto como cualquiera de sus rivales.
Strickland reconoció en septiembre que negociaba su remuneración para enfrentar al francés y que ese era el detalle pendiente. Después llegaron las quejas, las amenazas de abandonar el cinturón y hasta la posibilidad de buscar otro camino profesional.
Imavov respondió ofreciendo dinero de su propio bolsillo para provocar la firma del estadounidense, una muestra de hasta dónde había escalado la frustración del aspirante.
ESTO SERÍA UNA REVANCCHA
Uno puede comprender que un peleador defienda el valor de su trabajo. Las carreras son cortas y las consecuencias de cada combate pueden durar toda la vida.
Pero también es razonable exigirle al campeón una solución. Mientras negocia, hay contendientes haciendo cuentas, preparando campamentos y preguntándose cuánto tiempo tendrán que esperar para conocer su sitio en la división.
Para Imavov, además, esta oportunidad tendría un componente personal. Strickland lo derrotó por decisión unánime en enero de 2023, de modo que el francés tendría delante al dueño del cinturón y al hombre que ya encontró la manera de vencerlo. Esa combinación convierte la revancha en un examen especialmente atractivo.
Sin embargo, sería un error mirar aquel resultado como si los años transcurridos no hubieran cambiado nada. Imavov ha construido sus argumentos con victorias sobre rivales como Israel Adesanya y Caio Borralho. Su candidatura tiene trabajo detrás y ofrece razones deportivas suficientes para que reciba la oportunidad.
En términos de estilos, lo interesante será comprobar cuánto ha aprendido el retador para evitar que Strickland vuelva a imponerle una pelea incómoda.
El estadounidense consigue que muchos oponentes trabajen por debajo de sus posibilidades. Avanza, ocupa espacio con el jab y obliga al rival a reiniciar sus ataques cuando creía tenerlos preparados.
Su boxeo puede parecer repetitivo desde el sofá. Frente a él, encontrar el momento para entrar sin recibir, combinar sin quedar expuesto y salir sin regalar terreno resulta bastante más complicado.
NECESIDADES DE IMAVOV
Imavov necesitaría variedad y continuidad. Cambiar alturas, trabajar al cuerpo y utilizar las piernas para crear nuevos ángulos podrían ayudarlo a romper ese ritmo.
El peligro estaría en conformarse con algunas conexiones vistosas mientras Strickland acumula minutos de control. Contra un campeón de esas características, tener buenos momentos puede resultar insuficiente si entre uno y otro se le entrega demasiado tiempo.
Strickland, por su parte, tendría que cuidarse de la confianza que puede producir una victoria anterior. Conocer a un adversario ayuda, pero también invita a creer que volverá a presentar las mismas respuestas. El francés llegaría con más experiencia y con material de sobra para estudiar dónde fracasó la primera vez.
Por ahora, falta la firma que permita hablar de fecha, ciudad y escenario con certeza. Florida es el destino reportado; todavía queda convertirlo en una realidad.
Después de tanta discusión sobre contratos, el peso mediano agradecería una conversación de cinco asaltos. Imavov lleva tiempo pidiendo que le abran la puerta. Si el acuerdo se concreta, le tocará demostrar que sabe qué hacer cuando tenga a Strickland del otro lado.



