A los Dodgers les queda el regreso a casa, el talento de su nómina y la experiencia de quienes conocen las exigencias de octubre. Todo eso cuenta, pero después de dos derrotas frente a Milwaukee comienza a pesar una pregunta incómoda. ¿Tendrán fuerzas para levantarse ante un equipo que parece encontrar una respuesta para cada problema y que, cuando toma ventaja, sabe cómo protegerla?
Los Cerveceros volvieron a ganar este lunes, ahora 7-4, y colocaron a Los Ángeles en desventaja de 0-2 en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. William Contreras impulsó tres carreras y David Hamilton anotó otras tantas, mientras la ofensiva visitante apenas produjo tres imparables.
El margen permite pensar en un partido disputado, pero esas conexiones explican por qué los Dodgers regresan a su estadio con tanto por resolver.
La señal más preocupante llegó desde el bullpen de Milwaukee. Sus relevistas completaron cinco entradas perfectas y retiraron a los 15 bateadores que enfrentaron.
Cuando un equipo necesita reaccionar y pasa toda la segunda mitad del encuentro sin colocar a un hombre en circulación, el problema adquiere otra dimensión. Los Dodgers se quedaron sin oportunidades de construir siquiera una amenaza.
MILWAUKEE SABE CASTIGAR
Milwaukee también tiene distintas maneras de lastimar. Contreras se fue de 4-3, con un cuadrangular y tres remolcadas, para aportar el golpe fuerte. Hamilton conectó dos hits, robó dos bases y cruzó tres veces el plato para recordar cuánto puede influir la velocidad en una serie corta.
Esa combinación obliga al contrario a trabajar bajo presión constante, pendiente tanto del bateador como del corredor que busca avanzar.
Los Dodgers necesitaban que Yoshinobu Yamamoto les ofreciera estabilidad y profundidad, pero su apertura terminó después de dos entradas y dos tercios, con cuatro hits, dos boletos y tres carreras limpias permitidas.
Una salida tan breve obliga al manager a buscar soluciones demasiado pronto y aumenta la carga sobre los relevistas. Frente a una ofensiva capaz de fabricar carreras de varias formas, quedarse temprano sin el abridor complica cualquier plan.
Y, aun así, sería apresurado dar por terminada la serie. El 0-2 deja a los Dodgers en una posición difícil, pero todavía con espacio para reaccionar. Ganar el tercer encuentro cambiaría el ambiente y reduciría la distancia a un solo juego.
Perderlo pondría a Milwaukee a una victoria de la Serie Mundial y obligaría a Los Ángeles a ganar cuatro partidos consecutivos. Esa diferencia convierte el próximo choque en una prueba de enorme peso.
CONFIAR EN LA SEGURIDAD DE CASA
El regreso a casa puede ayudar, aunque el estadio por sí solo no resolverá la ofensiva. Los Dodgers necesitan mejores turnos, obligar a los lanzadores a trabajar y encontrar una manera de sostener ataques. Con tres hits resulta muy difícil imponer condiciones. Ante este relevo, esperar que una conexión aislada arregle la noche supone concederle demasiada ventaja al rival.
Andy Pagés terminó de 2-0, con un boleto y un ponche, después de haber impulsado la única carrera de Los Ángeles en el primer partido. El cubano puede contribuir a la reacción, pero la responsabilidad tendrá que repartirse. Los Dodgers necesitan producción a lo largo del orden para evitar que Milwaukee navegue durante entradas completas sin enfrentar tráfico en las bases.
Lo que más invita a tomar en serio a los Cerveceros es que ya ganaron dos partidos diferentes. En el primero defendieron una ventaja mínima para imponerse 2-1; en el segundo produjeron siete carreras.
Pueden competir cuando escasean las anotaciones y también cuando el encuentro exige mayor ofensiva. Los Ángeles necesita alterar esa comodidad y obligarlos a jugar desde atrás, con menos margen para administrar su pitcheo.
Creo que los Dodgers conservan talento suficiente para volver a esta serie, pero Milwaukee ha dado mejores razones para confiar en sus posibilidades. La remontada exige que Los Ángeles cambie lo que está haciendo con el bate y obtenga más de sus abridores.
El tercer partido permitirá ver si el regreso a casa trae una reacción real. Porque los Cerveceros ya demostraron que pueden ganarles; ahora les toca a los Dodgers demostrar que todavía pueden frenarlos.



