Tomoki Kameda sabe lo que pesa un cinturón y lo que cuesta volver a ponerse en posición de disputarlo. El japonés llega a su enfrentamiento del 17 de octubre contra Brandon Figueroa con una promesa que repite sin rodeos: va a ser campeón del mundo.
Del otro lado tendrá a un rival fuerte, de esos que acumulan golpes y obligan a trabajar incluso cuando el cuerpo pide una pausa. Kameda conoce el tamaño del desafío, pero habla de la oportunidad con la ilusión de quien todavía tiene algo por conquistar.
A “El Mexicanito” se le entiende mejor cuando habla de México. Allí aprendió español, desarrolló buena parte de su carrera y descubrió lo que significaba abrirse camino lejos de Japón. Llegar solo a otro país le dejó enseñanzas que todavía lo acompañan.




