Yandy Díaz quiere que los Rays salgan a enfrentar a los Yankees con la misma confianza que los trajo hasta octubre.
Ante una alineación con poca experiencia de postemporada, el cubano se dispone a compartir lo que ha aprendido en estos escenarios, donde controlar la ansiedad puede resultar tan necesario como reconocer un lanzamiento. Su mensaje antes del comienzo de la Serie Divisional es sencillo: entender la importancia del momento sin permitir que esa importancia los paralice.
Tampa Bay comienza este sábado su cruce con Nueva York con Drew Rasmussen como abridor del primer encuentro, una responsabilidad que lo coloca al frente del regreso de los Rays a esta instancia.
Para Díaz, sin embargo, la preparación también pasa por las conversaciones con aquellos compañeros que descubrirán ahora cuánto puede pesar un turno al bate en octubre.
«Hablaré con los muchachos y les daré mi consejo, pero puedo decir que es sólo un juego normal», expresó el viernes en conferencia de prensa. «Lo que está en juego es un poco más alto, pero tenemos que tratarlo como cualquier otro partido. Creo plenamente en este equipo y lo vamos a lograr».
Hay una intención clara en esas palabras. Díaz procura que sus compañeros conserven las rutinas y la manera de competir que les permitieron llegar hasta aquí, porque el deseo de hacer demasiado puede complicar incluso al bateador más preparado.
Frente a los Yankees, los Rays necesitarán responder a la presión sin abandonar su criterio en el plato, y el cubano entiende que su aporte comienza antes de tomar el bate.
Esa confianza también tiene un respaldo en el montículo. Al hablar de Rasmussen, Díaz destacó la dedicación diaria de un lanzador al que sus compañeros han visto cumplir durante la temporada.
«No hay suficientes palabras para describir a Drew Rasmussen. Ha sido genial para nosotros todo este año y es alguien que se dedica a su trabajo todos los días», afirmó. «Hace su trabajo cada vez que sube al montículo».
El regreso adquiere un valor particular después de dos temporadas sin participar en los playoffs. Díaz reconoce esa ausencia, aunque prefiere concentrarse en la oportunidad que tiene delante.
«Nos perdimos la postemporada estos últimos dos años, pero eso es cosa del pasado. Estamos borrando esas dos temporadas y ahora aquí estoy emocionado por esta nueva oportunidad», comentó.
Para Tampa Bay, volver abre la posibilidad de demostrar cuánto puede rendir este grupo cuando cada resultado acerca la clasificación o la despedida.
En la explicación del cubano, la unión ocupa un lugar central. Díaz sostiene que la conexión entre jugadores y personal del equipo viene desde el comienzo del año, una convivencia que ayudó a sostener el esfuerzo y que ahora deberá acompañarlos en su examen más exigente.
«Hemos hecho nuestra parte, ahora la fe y la armonía que hemos tenido nos han empujado hasta este punto», aseguró. «Creo que nos empujarán nuevamente en este último mes».
Contra los Yankees, esa armonía tendrá que traducirse en buenos turnos, lanzamientos ejecutados y respuestas cuando el partido se complique. Yandy se prepara para ayudar a sus compañeros a manejar todo eso, además de producir con el bate. Su consejo invita a jugar con naturalidad; su confianza deja claro que los Rays llegan a esta serie con la intención de seguir adelante.



