Cuando la pelota salió del bate de Yandy Díaz, Cleveland todavía tenía razones para creer. Había descontado dos carreras en el octavo inning, tenía a Tampa Bay mirando de reojo hacia su bullpen y acababa de recordarle que los últimos outs de octubre suelen pesar bastante más que los primeros.
Entonces el cubano encontró un lanzamiento de Hunter Gaddis y lo mandó a viajar 416 pies por el jardín izquierdo. Con aquel swing, los Rays pudieron volver a respirar. La Serie Mundial estaba a las puertas.
Tampa Bay derrotó 7-3 a los Guardianes para conquistar el banderín de la Liga Americana y ganarse una cita con los Cerveceros de Milwaukee en el Clásico de Octubre.
Un equipo que ganó 98 partidos durante la temporada regular acaba de darle a esa cifra el respaldo que necesitaba: cuatro victorias más lo separan del campeonato que persigue. Pero antes de pensar en lo próximo, había que terminar de vencer a un Cleveland que se resistía a entregar la noche.
EL AVISO DE CAMINERO
Junior Caminero había dado el primer gran golpe de autoridad. Con los Rays delante 3-1 en el séptimo y el margen todavía demasiado estrecho para sentirse cómodos, el dominicano encontró a Lucas Hicks en circulación y disparó un jonrón por el izquierdo frente a Cade Smith.
La pelota recorrió 346 pies; su importancia fue mucho mayor. De pronto, Tampa Bay tenía cuatro carreras de ventaja y Cleveland se quedaba con menos tiempo para encontrarlas.
Caminero terminó de 3-2, con dos anotadas, dos impulsadas y un boleto. Había cruzado el plato en el tercero gracias a un elevado de sacrificio de Jonny DeLuca y regresó en el séptimo por sus propios medios. Fue una presencia constante en una alineación que necesitaba algo más que esperar el error ajeno. En una noche de clasificación, el joven antesalista puso las piernas, la paciencia y, finalmente, el poder.
Lo de Yandy tuvo otro sabor. Su único hit del encuentro llegó después del tramo más incómodo para los Rays, cuando Cleveland recortó a 5-3 y dejó las bases llenas en la parte alta del octavo. Kevin Kelly consiguió el ponche que apagó aquella amenaza, pero todavía faltaba devolverle cierta tranquilidad al marcador.
UN SABOR ESPECIAL PARA YANDY
Díaz se encargó de eso con Taylor Walls a bordo y un out. Hay imparables que engordan una estadística y otros que cambian la manera de esperar el último inning. El suyo perteneció a los segundos.
Para el cubano, además, hacerlo contra Cleveland le añade una vuelta especial a la historia. La organización con la que comenzó su carrera en Grandes Ligas terminó viendo cómo uno de los bateadores que dejó marchar ayudaba a cerrarle el camino a la Serie Mundial.
Yandy no necesitó una noche de cuatro imparables para hacerse sentir. Le bastó el turno que Tampa Bay más agradecía ganar: dos carreras, un colchón nuevo y nueve entradas que comenzaban a parecer suficientes.
Claro que los Rays llegaron hasta esos jonrones porque antes hubo otros encargados de construir la ventaja. Richie Palacios abrió la cuenta en el segundo con un doble que llevó al plato a Chandler Simpson y al cubano Víctor Mesa Jr. Ambos habían robado una base, una muestra de ese béisbol que obliga al contrario a atender varios problemas a la vez.
El batazo de Palacios llegó con dos outs. Tampa Bay supo encontrar producción donde una entrada podía haberse quedado en nada.
EL PULSO DE PERALTA
Desde el montículo, Freddy Peralta sostuvo el partido durante cinco entradas y un tercio, con cinco hits permitidos, tres boletos, tres ponches y una sola carrera. No fue una apertura sin tráfico, pero sí una que mantuvo a Cleveland lejos de una entrada grande. Cam Booser añadió un inning y dos tercios sin permitir imparables ni carreras. Después vinieron las dificultades del octavo, el rescate de Kelly y un noveno limpio de Bryan Baker para terminar el trabajo.
Ahora espera Milwaukee, que dejó fuera a los Dodgers y llega al Clásico con argumentos suficientes para que nadie lo mire por encima del hombro. Los Rays tendrán enfrente a otro club que ya demostró saber desarmar pronósticos. Será una Serie Mundial entre dos equipos que han hecho valer la profundidad de sus plantillas y que entienden cuánto puede decidir un turno bien trabajado, una carrera fabricada o un relevo oportuno.
Tampa Bay irá a esa batalla con Yandy y Caminero en el centro de sus esperanzas. El cubano y el dominicano impulsaron cuatro de las siete carreras del triunfo decisivo y conectaron los dos jonrones que mantuvieron a Cleveland a distancia. Uno amplió el camino en el séptimo; el otro lo despejó en el octavo. Los Rays ya están en la Serie Mundial. Y llegan con sus hombres de poder recordándole a Milwaukee que también saben resolver un partido de un solo swing.



