Yoel Romero sabía que para vencer a Darren Till en Manchester tendría que hacer algo más que ganar una pelea. Estaba en la casa del británico, rodeado de su público y frente a un rival que representa una de las grandes apuestas de BKFC. Aun así, cuando terminó el quinto asalto, mi impresión era que el cubano había hecho lo suficiente para llevarse la victoria. Los tres jueces vieron otra pelea: 49-46 para Till.
No fue un combate de intercambios constantes. Los dos respetaron el peligro que tenían delante y midieron cada entrada. En una pelea así, donde escasean los golpes limpios, los momentos decisivos adquieren todavía más peso. El más claro lo protagonizó Romero al final del tercer asalto, cuando conectó a Till, lo hizo bajar a una rodilla y le abrió una cortada debajo del ojo. El árbitro no marcó una caída, un detalle que también merece discusión.
Till respondió con algo de iniciativa en los dos últimos asaltos. Encontró trabajo en la corta distancia y dentro del clinch, argumentos que seguramente pesaron en las tarjetas. Pero una cosa es reconocerle esa reacción y otra aceptar sin preguntas que ganó cuatro de los cinco capítulos. Yo vi a Romero imponerse por tres a dos, sobre todo por la eficacia de sus golpes en los cierres de los asaltos y por haber producido el daño más evidente de la noche.
Una tarjeta cerrada para Till habría reflejado mejor lo difícil que fue separar a los dos hombres. El 49-46 unánime, en cambio, deja la sensación de que el trabajo del cubano recibió menos crédito del que merecía. No hace falta hablar de robo cada vez que una decisión resulta discutible. Sí hace falta mirar lo que ocurrió en el ring antes de dar por incuestionable un marcador.
Para Romero, la escena tiene algo dolorosamente familiar. Venía de una derrota por decisión en Rusia, también en una pelea a mano limpia que provocó controversia. Y quienes han seguido su carrera recordarán los debates que dejaron sus combates cerrados con Israel Adesanya, Robert Whittaker y Paulo Costa.
Fueron rivales y circunstancias distintas, pero se repite una pregunta: ¿cuánto vale el golpe más significativo cuando el otro peleador parece hacer un poco más durante el resto del asalto?
Till se llevó una victoria importante y ahora podrá hablar de Mike Perry, Tommy Fury o Lorenzo Hunt, quien entró al ring para desafiarlo después del combate. Romero salió sin el triunfo oficial. Salió, sin embargo, con una pelea que nadie debería resumir mediante tres tarjetas idénticas. En la boca del lobo, el cubano estuvo a la altura y, en mis ojos, ganó.



Recuerdo las peleas d Romero vs Whittaker q en las 2 lo molió, pero sobre todo en la 2da con 2 nockdowns incluidos, y aun asi Whittaker se llevó la victoria, ese mismo Whittaker peleo en 3 años solo 2 veces ambas contra Romero, pareciera q la única vía a la victoria para Yoel Romero es el KO, Yoel tiene un récord para llevar a juicio a unos cuantos, es una leyenda eso no se lo quita nadie pero su record lleva mucho menos derrotas d las q tiene, Ebro las peleas cerradas la deciden las sucias apuestas, pena debería darles a quienes deciden una pelea por el dinero y no por la verdad