A Yuniel Dorticós le podrán faltar años por delante, pero todavía le sobran razones para cerrar los puños. El cubano volvió a ganar este domingo en el Seminole Hard Rock Hotel & Casino y lo hizo como ha ganado casi siempre: sin esperar a que los jueces tengan la última palabra.
El “Doctor del KO” derrotó por nocaut técnico en el segundo asalto al colombiano Juan Camilo Novoa, en un combate pactado a diez episodios en el peso crucero. Una noche breve que le permite seguir trabajando por algo bastante más difícil de conseguir a estas alturas de su carrera: otra pelea de las que importan.
De acuerdo con los registros anunciados para la velada, Dorticós elevó su balance a 29 victorias y tres derrotas, con 27 nocauts. Novoa quedó con 35 triunfos, 16 reveses y un empate. Los números del cubano conservan una contundencia que explica por qué su nombre todavía merece atención, aunque también obligan a mirar quién está enfrente antes de sacar conclusiones.
Porque esta victoria debe medirse con sensatez. Novoa llegaba con demasiado desgaste en su expediente para convertir el resultado en una prueba definitiva de vigencia frente a la élite. Dorticós cumplió con lo que le correspondía ante ese adversario. Saber cuánto le queda para competir con los mejores exige un examen mucho más severo.
A los 40 años, sin embargo, mantenerse activo tiene un valor que antes quizá se daba por sentado. Hay que sostener la preparación, conservar la distancia y encontrar motivos para regresar al gimnasio cuando ya se ha conocido la cima. También hay que lograr que suene el teléfono con una propuesta que justifique todo ese esfuerzo.
Dorticós tiene una historia que respalda esa aspiración. En 2016 viajó a París y detuvo a Youri Kalenga para conquistar el cinturón interino de la Asociación Mundial de Boxeo, antes de ser elevado a campeón regular. Más tarde fulminó a Dmitry Kudryashov en dos asaltos, en una de esas actuaciones que explicaban su apodo sin necesidad de añadir una palabra.
La segunda coronación llegó en 2019, cuando noqueó a Andrew Tabiti en el décimo episodio en Riga y se apoderó del título de la Federación Internacional de Boxeo. Aquel triunfo lo llevó a la final de la World Boxing Super Series y confirmó que su pegada podía abrirse paso también en los escenarios más exigentes de la división.
El presente requiere otro tipo de paciencia. Después de perder por decisión unánime ante Gilberto “Zurdo” Ramírez en junio de 2025, en una disputa por los cinturones de la AMB y la OMB, el cubano regresó con una victoria antes del límite sobre Ronald Montes en agosto de 2026. Ahora suma la de Novoa. Son pasos necesarios para mantenerse en circulación, aunque todavía falta el que pueda devolverlo a una cartelera de mayor relieve.
Ahí está el verdadero desafío. Para un veterano con semejante porcentaje de nocauts, conseguir una buena pelea puede resultar más complicado que resolver la que tiene delante. Quien acepte enfrentarlo tendrá que valorar cuánto gana venciendo a un excampeón de 40 años y cuánto arriesga ante un hombre que conserva la capacidad de hacer daño. Ese cálculo también determina oportunidades.
Dorticós no ha anunciado una fecha de retiro y tampoco ha asegurado una última gran cita. Por ahora tiene otra victoria y el derecho a seguir intentándolo. Su próximo rival dirá mucho más sobre el alcance de este regreso. Este domingo, al menos, el cubano volvió a hacer su parte para que esa conversación continúe.



